El día que unos americanos quisieron hacer un campo de golf con chalets en Zaragoza y todo se fue al traste
El sueño fallido de Las Dehesas: la urbanización de lujo que nunca fue
El proyecto de Las Dehesas, una urbanización de lujo planeada en San Mateo de Gállego, se erigió como un símbolo del despilfarro y las ambiciones desmedidas de la burbuja inmobiliaria que explotó en 2008. Concebido para albergar más de 3.000 viviendas en torno a un campo de golf, esta iniciativa quedó reducida a esqueletos de hormigón y terrenos baldíos. Hoy, más de una década después, El Saboyal, como también se conoce al terreno, sigue siendo un recordatorio de los excesos de una época marcada por proyectos insostenibles.
Un inicio prometedor (y americano): así empezó Las Dehesas
Cuando la fiebre inmobiliaria alcanzaba su punto álgido, comenzaron las obras de urbanización de Las Dehesas. En los planes iniciales, esta urbanización debía transformar unas 200 hectáreas de terreno en una lujosa comunidad residencial con chalés exclusivos y pisos, triplicando la población del municipio. En ese momento, San Mateo de Gállego tenía apenas 2.700 habitantes y esperaba recibir más de 12.000 nuevos vecinos. La demanda era tan alta que algunas viviendas llegaron a ser sorteadas y otras fueron compradas sobre plano.
Pero este sueño de una urbanización de lujo en torno a un campo de golf en San Mateo de Gállego, comenzó a gestarse a finales de los años 90, cuando un grupo de inversores estadounidenses exploró la posibilidad de desarrollar el proyecto en las proximidades de Zaragoza. Inicialmente, el municipio de Gurrea de Gállego parecía el lugar elegido, pero tras el abandono de los inversores, el foco se trasladó a otras localidades cercanas.
En 1999, tras el fracaso inicial, el entonces alcalde de Villanueva de Gállego retomó la idea, buscando socios entre empresarios aragoneses, catalanes y vascos para construir una macro urbanización en Villanueva de Gállego. Sin embargo, una moción de censura en el ayuntamiento de Villanueva paralizó el proyecto. Fue entonces cuando algunos empresarios decidieron trasladar su visión a San Mateo de Gállego, una localidad que ofrecía mayores facilidades.
En el año 2000 se constituyó la sociedad Los Jardines de San Mateo SL, que comprometió terrenos municipales en la zona de El Saboyal, también conocida como Dehesa Boyal. La empresa trazó las bases para un ambicioso desarrollo en unas 200 hectáreas. Un año después, Los Jardines de San Mateo vendió sus derechos a Promociones Aragonesas San Mateo SL, una sociedad madrileña que tomó las riendas del proyecto.
Los primeros pasos hacia Las Dehesas
En 2002, el Ayuntamiento de San Mateo firmó un convenio con Promociones Aragonesas San Mateo, comprometiéndose a permutar terrenos y establecer condiciones para el desarrollo urbanístico. En 2003, el Gobierno de Aragón autorizó estas permutas y, en 2004, aprobó el Plan General de Ordenación Urbana, delimitando el sector residencial de El Saboyal.
El proyecto comenzó a tomar forma en 2004, cuando se firmó un preacuerdo con la empresa Fadesa, que asumió el control del desarrollo tras comprar los terrenos de El Saboyal. En 2006, el Ayuntamiento aprobó el proyecto de reparcelación, y la urbanización, bautizada como Las Dehesas de San Mateo, se promocionó como un destino de lujo con 3.000 viviendas. Se realizaron las primeras ventas de parcelas y viviendas, mientras se instalaba una maqueta del proyecto en una nave de ventas.
El auge y caída de Martinsa-Fadesa
En marzo de 2007, el INAGA (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental) aprobó el informe de evaluación ambiental, lo que permitió que el Ayuntamiento autorizara el proyecto de urbanización en julio del mismo año. Se otorgaron las primeras licencias de obra, y las máquinas comenzaron a trabajar en agosto de 2007.
Sin embargo, ese mismo año, Fadesa fue absorbida por Martinsa, formando Martinsa-Fadesa SA. La operación estuvo respaldada por un préstamo de 3.000 millones de euros de una veintena de bancos, lo que dejó a la empresa en una delicada situación financiera.
En julio de 2008, el sueño de Las Dehesas se derrumbó. El desarrollo estaba liderado por Fadesa, uno de los gigantes del sector inmobiliario en España. Sin embargo, la fusión de la empresa con Martinsa en 2007 desencadenó una serie de problemas financieros. En julio de 2008, Martinsa-Fadesa se declaró en concurso de acreedores con una deuda de 7.000 millones de euros, lo que paralizó de inmediato las obras en Las Dehesas. A pesar de haberse vendido unas 400 viviendas, el proyecto quedó en un limbo, dejando a compradores y al municipio sumidos en la incertidumbre.
El legado de la desidia
Lo que se suponía sería un complejo de lujo se transformó en un paisaje desolador. Estructuras inacabadas, bloques a medio construir y un campo de golf que nunca se materializó se convirtieron en un vertedero improvisado. Las obras vandalizadas, socavones y residuos ilegales llevaron a las autoridades a restringir el acceso a la zona por motivos de seguridad.
El impacto de este fracaso no se limitó al paisaje. Los terrenos, que inicialmente eran rústicos, fueron recalificados para uso residencial, una decisión que muchos calificaron como un error. Según ha reconocido en más de una ocasión el actual alcalde, esta recalificación respondió más a la presión de los promotores que a las necesidades del municipio. "Siempre estuve en contra de este proyecto", afirmó, reflejando el sentir de muchos vecinos que vieron cómo un proyecto prometedor se desmoronaba.
Desde 2008, los sucesivos gobiernos municipales han intentado encontrar un nuevo propósito para las 200 hectáreas, pero la complejidad de coordinar a los propietarios —entre los que se encuentran varios bancos— ha obstaculizado cualquier iniciativa. Las propuestas para darle un uso no residencial han fracasado, dejando el terreno como una suerte de zona fantasma en el paisaje agrícola de la región.
El fracaso de Las Dehesas tuvo consecuencias económicas y sociales para San Mateo de Gállego. El municipio, que había apostado por este desarrollo como motor de crecimiento, se encontró atrapado en un proyecto fallido que dejó su huella en forma de infraestructuras inacabadas y un daño reputacional considerable.
Los compradores afectados, muchos de los cuales invirtieron sus ahorros en viviendas que nunca se entregaron, enfrentaron años de incertidumbre. Algunos lograron recuperar parte de su dinero, pero otros siguen esperando una resolución.
Lecciones aprendidas
Las Dehesas se ha convertido en un caso de estudio sobre los peligros de la especulación inmobiliaria y la falta de planificación a largo plazo. La crisis dejó claro que proyectos de esta envergadura requieren no solo viabilidad económica, sino también una visión sostenible que considere las necesidades reales de la comunidad.
En la actualidad, el terreno sigue esperando una segunda oportunidad. Mientras tanto, la naturaleza se ha apoderado de los restos de lo que una vez fue un sueño de lujo, recordando a todos los aragoneses las lecciones de una época marcada por la euforia desmedida y la caída estrepitosa del mercado inmobiliario.
El Ayuntamiento de San Mateo de Gállego sigue explorando posibles soluciones, desde proyectos agrícolas hasta iniciativas de energías renovables. Sin embargo, cualquier propuesta requiere el consenso de los bancos propietarios y una inversión significativa para rehabilitar el terreno.


