Frutas africanas en colegios aragoneses: UAGA habla de competencia desleal
La distribución de fruta importada en centros escolares de Aragón ha encendido las alarmas entre los agricultores de la comunidad. La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) ha denunciado públicamente que peras procedentes de Sudáfrica y naranjas de Egipto han sido entregadas a escolares aragoneses en el marco de un programa público de fomento del consumo saludable. Una práctica que, según esta organización, supone una "competencia desleal" para los productores locales y vulnera las exigencias que durante años vienen reclamando al gobierno autonómico.
UAGA sostiene que estas importaciones no cumplen con los exigentes estándares europeos en materia de producción agrícola, especialmente en lo que respecta al uso de productos fitosanitarios, la manipulación y conservación de frutas y las condiciones laborales. Para ilustrarlo, señalan que el salario mínimo en Egipto se sitúa en torno a los 176 euros mensuales, mientras que en Sudáfrica apenas alcanza los 269 euros al mes. Cifras muy alejadas de los costes laborales que asumen los agricultores españoles y que, según denuncian, permiten a ciertas empresas adjudicatarias ofrecer precios más bajos a costa del campo local.
Además del componente económico, UAGA insiste en la necesidad de aplicar las llamadas "cláusulas espejo", que exijan a los productos importados los mismos requisitos que se imponen a los cultivados en la Unión Europea. Reclaman también la recuperación del principio de preferencia comunitaria, con el objetivo de proteger el tejido agrícola aragonés.
En este sentido, según explica el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación, la fruta importada no se ha servido en los comedores escolares, sino en los almuerzos y meriendas dentro del Programa de consumo de fruta y leche en las escuelas, una iniciativa que se desarrolla en la comunidad desde hace 16 años con el objetivo de inculcar hábitos alimentarios saludables en la infancia.
El programa, que este año llega a casi 100.000 escolares en 490 centros educativos, se financia con dos líneas de fondos. Una primera, de 300.000 euros, proviene íntegramente de fondos europeos (FEAGA) y se rige por la normativa de la UE, que no permite establecer criterios de proximidad ni de origen al considerar que ello supondría una discriminación entre empresas licitadoras. Este marco normativo impide, según el Ejecutivo, limitar el reparto a frutas aragonesas o incluso europeas.
Como novedad, el Gobierno autonómico ha incorporado una segunda partida de 200.000 euros con fondos propios, en la que sí se ha primado la fruta de proximidad. Gracias a esta medida, se han distribuido en los centros adheridos cerezas, albaricoques y nectarinas de origen aragonés, con la posibilidad de sustituirlas por manzanas y peras locales si así lo requiere el centro por cuestiones sanitarias o de seguridad alimentaria.
El Ejecutivo defiende que siempre ha apostado por la producción local y que es plenamente consciente de los perjuicios que supone la competencia exterior. Sin embargo, subraya también el carácter social y educativo del programa, así como su largo recorrido en la comunidad. En palabras del propio Gobierno, el objetivo sigue siendo el mismo desde hace más de una década: ofrecer a los escolares alimentos saludables y gratuitos que puedan sustituir opciones más procesadas en sus rutinas diarias.


