¿Por qué no decide ya Jorge Pueyo ser candidato de CHA al Gobierno de Aragón?

No se trata solo de ambición personal, sino de un cálculo político en un momento extremadamente delicado para CHA.

En Chunta Aragonesista, el tiempo parece volar más rápido que los comunicados. Con las elecciones autonómicas adelantadas al 8 de febrero, el margen de maniobra se ha reducido al mínimo y cada decisión cuenta el doble.

Por eso, en el centro del debate interno hay una pregunta que todos comentan en privado: ¿por qué Jorge Pueyo aún no ha dado el paso para convertirse en candidato al Gobierno de Aragón? La formación aragonesista ya ha puesto en marcha el proceso.

Este domingo, el Comité Nacional aprobó el reglamento y el calendario de primarias, dejando claro que CHA quiere llegar a la cita electoral con una identidad propia y sin improvisaciones. En este contexto, hay dos nombres que destacan: Isabel Lasobras, secretaria general del partido, y Jorge Pueyo, actual diputado en el Congreso.

La primera ya ha confirmado su intención de presentarse. El segundo, por ahora, no ha hecho lo mismo: ha decidido posponer cualquier decisión “hasta después de Nochebuena”. Ese silencio no es casual. En el entorno de Pueyo se repite una idea: no quiere lanzarse a una carrera en la que no vea opciones claras de éxito.

No se trata solo de ambición personal, sino de un cálculo político en un momento extremadamente delicado para CHA. El adelanto electoral obliga a asumir riesgos, y Pueyo está sopesando los suyos.

El dilema de Madrid

La incertidumbre de Pueyo tiene una implicación clave: el Congreso de los Diputados. Desde que llegó a la Cámara Baja, su voz ha devuelto al aragonesismo político una presencia que llevaba años desvaneciéndose.

Aunque forma parte del grupo plurinacional de Sumar, Pueyo ha sabido marcar su propio perfil, distanciándose en iniciativas concretas y defendiendo un discurso claramente aragonesista, incluso cuando eso le ha traído incomodidades dentro del bloque.

Ese papel es hoy uno de los grandes activos de CHA. Y aquí surge el dilema: si Pueyo decide presentarse a las primarias y termina siendo el candidato principal a las Cortes de Aragón, tendría que dejar su escaño en Madrid. El relevo automático beneficiaría a Sumar, que ganaría una diputada más por Zaragoza.

Desde el punto de vista orgánico, es una pérdida evidente. Desde el estratégico, una moneda de cambio. En el partido hay quien ve en ese escenario una baza negociadora: ceder el escaño estatal a Sumar a cambio de contrapartidas autonómicas. El problema es que esa jugada exige una claridad política que hoy no existe. Así como no controlar ni el relato ni la capacidad de ejecución. Sería fiar todo a Sumar, quién tampoco da unas garantías claras.

La coalición que lo complica todo

Porque, además del nombre del candidato, hay otra incógnita sin resolver: la coalición de izquierdas. La confluencia entre Izquierda Unida y Podemos parece encaminada, siguiendo modelos ya aplicados en otros territorios como Extremadura. Falta saber si en ese bloque entrarán CHA y Sumar.

Y ahí vuelven las dudas. En Chunta temen diluir su mensaje si se integran en una candidatura donde el peso lo tengan dos partidos estatales, con inercias y desgaste tras años de gobierno con Pedro Sánchez. Para un partido que basa buena parte de su identidad en el aragonesismo político, perder esa voz diferenciada en campaña es un riesgo real.

En el caso de Sumar, el escenario es todavía más complejo: la plataforma ni siquiera está registrada como partido en Aragón, lo que añade incertidumbre jurídica y organizativa a cualquier alianza.

Todavía no hay nada decidido. Quizá por una idea básica: cada paso que se tome abre una puerta… y cierra otra. Y porque, en política, a veces el silencio no es indecisión, sino la forma más clara de reconocer que todas las opciones tienen un coste.

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