Juan Luis Diez, el único CEO que apuesta porque Zaragoza despegue... y aterrice
La aerolínea aragonesa Air Horizont cumple en 2024 diez años de operaciones con un mensaje inequívoco de su consejero delegado, Juan Luis Díez: convertir el aeropuerto de Zaragoza en un punto de partida —y de regreso— para viajar a media Europa sin depender del vaivén de las grandes ‘low cost’.
La compañía anuncia para 2026 la incorporación de un nuevo avión, más horas de vuelo y un refuerzo del programa Escapadas desde Zaragoza, la fórmula con la que ha llenado aviones en otoño y con la que aspira a fidelizar a un viajero que trocea sus vacaciones en fines de semana y puentes.
Crecer desde casa: flota, eficiencia y empleo
El plan industrial pivota sobre un objetivo: aumentar la productividad de cada aeronave y ampliar la capacidad operativa. A esa palanca se suma la Cabin Crew Academy —para tripulantes de cabina— y la formación de nuevos pilotos que se incorporarán en primavera como copilotos. “Flexibilidad y conciliación” son, según la dirección, dos ejes internos ya en marcha, junto con el retorno del control total de Operaciones a la oficina de Malta en 2025, después de una etapa de subcontratación iniciada durante la pandemia.
Este movimiento, sostienen en la compañía, busca agilidad en la toma de decisiones, mayor coordinación entre programación, tripulaciones y mantenimiento, y una mejora de la puntualidad en un producto que se vende como simple y cercano: salir desde Zaragoza, volver a Zaragoza y apurar cada hora en destino.
Un mercado que cambia: Ryanair se repliega, Wizz Air tantea
El discurso de Díez llega en contracorriente de dos tendencias que marcan la actualidad del aeropuerto. Por un lado, Ryanair ha confirmado nuevos recortes de cara al verano de 2026 tras haber suprimido esta temporada rutas como Fez, Santiago y París y recortado capacidad en invierno en torno al 45% respecto a ejercicios previos.
Por otro, Wizz Air Malta ha anunciado para 2026 tres rutas —Bucarest, Cluj-Napoca y Roma—, relevantes para la diáspora rumana en Aragón y para el escapismo de fin de semana, aunque con el matiz de “querer y no poder” que planea sobre parte de sus proyectos en plazas secundarias.
En ese hueco, Air Horizont pretende construir oferta propia con una mezcla de chárter programado y vuelos punto a punto calibrados a la demanda local.
“Escapadas” como propuesta de valor
El programa Escapadas es la cara visible de esa estrategia. Tras colgar el “completo” en otoño, la compañía lanza para invierno y primavera una nueva hornada enfocada a puentes (San Valero, San Jorge) y fines de semana largos.
En la parrilla figuran Bolonia, Brujas, Venecia, Sicilia, Córcega y Malta, con salidas directas y horarios diseñados para maximizar el tiempo útil en destino. Los socios del club Vive Volando han tenido preventa y han absorbido ya buena parte del inventario, un indicador del apetito por las estancias cortas bien planificadas.
Frente al modelo de hub o la dependencia de grandes aeropuertos, Air Horizont reivindica la proximidad: embarcar en Zaragoza, sin escalas, y competir en precio total de viaje una vez sumados traslados y tiempos muertos que encarecen las alternativas vía Madrid o Barcelona.
Diversificación: turoperación europea y anclaje local
Más allá de las salidas desde Zaragoza, la compañía prevé diversificar destinos en función de la demanda de turoperadores europeos con los que ya colabora. Ese doble foco —ingreso asegurado a través de la turoperación y marca local con las Escapadas— busca estabilizar la ocupación y repartir riesgo.
Para el tejido económico aragonés, cada operación trae impacto inducido en alojamiento, restauración y servicios, y posiciona a la ciudad como origen además de como potente aeropuerto carguero.
Personas y operación: palancas silenciosas
Díez insiste en dos factores de competitividad menos visibles para el pasajero pero determinantes en costes y calidad: personas y procesos. La formación interna, la promoción a copiloto y la conciliación son parte de una política que, afirman, ayuda a retener talento en un sector tensionado. El regreso del control operativo a Malta permitirá coordinar planificación, permisos, slots y mantenimiento bajo un mismo techo, lo que —según la empresa— se traducirá en más fiabilidad.
De la anécdota a la alternativa
En una década, Air Horizont ha pasado de ser la “aerolínea aragonesa que existía” a una opción real para ver Europa en formato de finde largo. La compañía evita el triunfalismo, pero señala dos métricas: aviones llenos en otoño y una comunidad de Vive Volando que reserva con antelación y repite. El desafío, admiten, es escalar sin perder el sello de cercanía que la diferencia de los gigantes del bajo coste.
Mientras Ryanair reduce vela y Wizz Air afina sus planes, Juan Luis Díez juega a largo: más flota, más horas, más Zaragoza. Que la ciudad despegue y, sobre todo, aterrice en su propio aeropuerto es el mensaje que vertebra su plan.
Si el viajero aragonés sigue apostando por fragmentar las vacaciones, la pista está despejada para que Zaragoza deje de ser únicamente una escala logística y se consolide, por fin, como puerta de entrada y salida al corazón de Europa. Eso sí, con Air Horizont.

