La juventud aragonesa, más formada pero atrapada en la precariedad y la falta de vivienda
Un estudio de la Fundación Basilio Paraíso revela que los jóvenes aragoneses son más formados y colaborativos, pero afrontan precariedad laboral y grandes barreras para emanciparse.
La Fundación Basilio Paraíso ha presentado el estudio “GenZ 2035: Futuro en construcción. Retrato de la juventud aragonesa”, un amplio informe que ofrece una radiografía actual de los jóvenes aragoneses de entre 16 y 35 años. Elaborado por el Grupo de Investigación Sociedad, Creatividad e Incertidumbre (GISCI) de la Universidad de Zaragoza, el estudio se basa en 900 entrevistas y analiza las condiciones de vida, valores, formación y expectativas de futuro de toda una generación.
El presidente de la Fundación, Jorge Villarroya, definió a esta juventud como “una generación en tránsito”, que “no está perdida, sino más consciente, colaborativa y dispuesta a reinventar sus caminos”.
Una generación entre la formación y la incertidumbre
Los datos muestran una juventud más formada y diversa que nunca, pero también más vulnerable ante la precariedad laboral y las dificultades de emancipación. Crecieron durante la crisis económica, alcanzaron la madurez entre la pandemia y la revolución digital, y ahora deben construir su vida en un contexto de inestabilidad.
El informe destaca que el 76,6% de los jóvenes valora la educación como vía de progreso, aunque dos de cada tres creen que el sistema educativo no prepara adecuadamente para el mundo laboral. La Formación Profesional se consolida como la opción más útil (85%), frente al 59% que mantiene su confianza en la universidad, reflejando un cambio cultural hacia las competencias prácticas.
Emanciparse, una meta cada vez más lejana
La tasa de emancipación juvenil en Aragón se sitúa en el 14,6%, la más baja en décadas y ligeramente por debajo de la media española (14,8%). Entre los jóvenes de 30 a 34 años, el porcentaje de emancipados desciende al 71,4%, siete puntos menos que hace diez años.
Más del 90% de los encuestados señala el precio de la vivienda y los salarios insuficientes como principales obstáculos para independizarse. Aunque el 87% sueña con tener su propio hogar, solo la mitad cree que podrá comprar vivienda antes de 2035, y apenas un 33% de los mayores de 30 años ve probable tener hijos.
Trabajo y economía: estabilidad precaria
El estudio constata una ligera mejora del empleo juvenil: la tasa de paro ha bajado al 13,9%, y el 86,1% de los jóvenes activos está ocupado. Sin embargo, los salarios ajustados y la temporalidad siguen siendo la norma, dificultando proyectos vitales a largo plazo.
Los jóvenes reconocen que el trabajo les proporciona independencia y propósito, pero advierten que la incertidumbre económica impide planificar su futuro.
Valores y prioridades: salud, bienestar e igualdad
La juventud aragonesa ya no mide el éxito en dinero o estatus, sino en bienestar integral. La salud física y mental, la familia, la vivienda y la estabilidad laboral son sus prioridades vitales. Las mujeres destacan por su mayor compromiso con la igualdad y la corresponsabilidad familiar, y la mayoría de los jóvenes considera esencial cuidar la salud mental y mantener el equilibrio emocional.
Aunque la democracia sigue siendo el sistema preferido (58,4%), se detecta distancia hacia la política institucional. Ocho de cada diez jóvenes prevén una sociedad más individualista, pero la mayoría se muestra abierta a la diversidad, al compromiso ambiental y a la participación social.
Una mirada esperanzada, aunque prudente
Pese a los desafíos, el estudio revela un tono optimista: casi la mitad (49%) de los jóvenes se declara esperanzada, frente a un 36% expectante y un 14% desencantada. Las puntuaciones medias en esperanza, ilusión y optimismo se sitúan entre 6,4 y 7,1 puntos sobre 10.
Los más jóvenes (16–19 años) son los más optimistas, mientras que los mayores de 30 muestran una visión más crítica. Aun así, la mayoría confía en el potencial de Aragón como territorio de oportunidades en el ámbito cultural, educativo y social, aunque son más cautos respecto al empleo y la vivienda.
Un futuro en construcción
Para la Fundación Basilio Paraíso, los resultados confirman la urgencia de políticas públicas que faciliten la emancipación, la estabilidad laboral y la participación juvenil.
“Esta generación no está perdida; está en tránsito. Es más consciente, más colaborativa y dispuesta a reinventar sus caminos”, subrayó Villarroya durante la presentación. El informe, que servirá como herramienta de diagnóstico y debate, busca impulsar una conversación social sobre cómo acompañar a los jóvenes aragoneses en la construcción de un futuro más estable, justo y participativo.

