Más de 6.000 personas marchan en Jaca para exigir consultas populares sobre el futuro del Pirineo
Ni el frío ni la lluvia constante frenaron la protesta. Más de 6.000 personas —según la organización— recorrieron este sábado las calles de Jaca en una manifestación convocada por el Movimiento por la Dignidad de la Montaña para reclamar un cambio profundo en la forma en que se toman decisiones sobre el Pirineo aragonés.
Bajo el lema “Vivimos en el Pirineo, decidimos aquí”, la plataforma exigió que los grandes proyectos que afectan al territorio se sometan a consultas ciudadanas reales y vinculantes. La movilización, que terminó abarrotando el centro de Jaca entre paraguas, pancartas y proclamas, supera en número a la conocida “manifestación de los paraguas” de 1999, cuando unas 5.000 personas protestaron contra el recrecimiento de Yesa.
El paralelismo no es accidental: 25 años después, muchas de las reivindicaciones siguen siendo las mismas, pero ahora el marco es más amplio. Ya no se habla solo de pantanos. Se habla de energía, de turismo, de vivienda, de empleo, de servicios públicos… y de quién tiene derecho a decidir sobre todo eso.
No a Yesa, no al Plan Pirineos, no a las macroplantas
El Movimiento por la Dignidad de la Montaña ha vuelto a exigir el descarte “definitivo” del recrecimiento del embalse de Yesa, proyecto que califican de “inseguro” y con un “sobrecoste del 400%”, y que además consideran una amenaza directa para el territorio aguas arriba y aguas abajo.
Pero el mensaje fue más allá del agua. Los convocantes reclamaron la paralización del llamado Plan Pirineos, así como un giro en el modelo energético que frene la instalación de macroplantas fotovoltaicas y parques de almacenamiento energético que, denuncian, “se deciden lejos, se imponen aquí y no dejan beneficios reales en el territorio”.
En concreto, citaron los proyectos de almacenamiento de baterías de litio previstos en Samitier y en el valle de Benasque, que consideran otro ejemplo de decisiones tomadas “sin transparencia y sin participación vecinal”.
“Quieren que el Pirineo sea un espacio de extracción —de energía, de turismo masivo, de suelo disponible— pero no un lugar para vivir”, gritaba una de las portavoces al término de la marcha.
La consulta de Oroel Park, el precedente
Uno de los argumentos centrales que lanzó el movimiento ciudadano fue el precedente de Oroel Park. El Ayuntamiento de Jaca sometió a consulta este proyecto de ocio turístico, y el 74 % de los votantes rechazó su construcción. Para los organizadores de la marcha, ese resultado es una señal inequívoca: la población del Pirineo quiere y sabe decidir sobre su propio territorio.
“El Pirineo ha hablado. Falta que le escuchen”, señalaron desde el escenario al final de la manifestación, apelando directamente al Gobierno de Aragón, a las comarcas y a los ayuntamientos pirenaicos para que convoquen consultas “democráticas, transparentes y vinculantes” antes de aprobar macroproyectos que condicionan el futuro de valles enteros.
Vivienda, empleo y servicios: vivir aquí, no solo venir
La protesta también quiso poner el foco en la vida diaria de los habitantes del Pirineo, más allá de los grandes titulares sobre turismo, estaciones de esquí o inversiones estratégicas.
Durante el acto final se leyeron las conclusiones extraídas de más de 60 asambleas vecinales celebradas entre julio y octubre. Esas asambleas han cristalizado en cuatro ejes de reivindicación que se han convertido ya en lema político: “El Pirineo no se vende”, “Vivienda digna”, “Trabajo digno” y “Servicios públicos”.
Traducido: alquileres imposibles incluso en pueblos pequeños, empleos estacionales y precarios ligados casi exclusivamente al turismo, centros de salud tensionados, falta de personal sanitario, falta de pediatras, problemas en la atención de urgencias, aulas en riesgo de cierre, dificultades de acceso a la cultura y un transporte interurbano que muchos vecinos califican de “insuficiente e ineficaz”.
“Se invierten millones en infraestructuras pensadas para el turismo o para la explotación energética, pero no se garantiza que la gente pueda seguir viviendo todo el año en los pueblos”, denunciaron al micrófono.
Una marcha que mira al pasado… y avisa del futuro
La movilización de Jaca también tuvo memoria. Antes de disolverse, los asistentes rindieron homenaje a las luchas históricas del Alto Aragón contra los pantanos que vaciaron valles enteros, como Jánovas, Biscarrués o Santaliestra. Nombres que aún hoy son sinónimo de resistencia y desarraigo forzado.
La jornada se cerró con música en directo: actuaron la cantautora grausina Alba Mur Tena, el grupo turolense Ni Zorra! y La Ronda de Boltaña, referencia emocional y cultural en la defensa de la montaña aragonesa.



