El Pirineo aragonés ya tiene nieve en sus cotas a más de 1.600 metros y roza los 0º grados
El Pirineo aragonés ha amanecido este martes teñido de blanco con la primera nevada de la temporada, un episodio tímido pero suficiente para dejar postales invernales en las cumbres pocas horas después de estrenarse el otoño. La nevada, asociada a una masa de aire de origen polar que atraviesa la Península, ha cuajado por encima de los 2.000–2.100 metros, con precipitaciones en forma de nieve desde 1.600–1.800 metros en los momentos de mayor intensidad.
El episodio ha sido generalizado a lo largo de la cordillera aragonesa, de Astún a Cerler, con manto visible en entornos como La Renclusa (2.140 m), que ya tuvo un aviso la jornada anterior, y Cap de Llauset (Montanuy). También se han registrado copos en el Refugio de Estós y en cotas altas próximas a la divisoria con Francia.
El brusco descenso térmico ha sido protagonista. Entre las mínimas de la madrugada destacan los –3,5 ºC en Bachimaña, –2,5 ºC en Astún y –1,3 ºC en Cerler. En cotas más bajas, el frío también se ha hecho notar: Torla y Bello (Teruel) apenas rozaron 1 ºC. En los sectores más altos, el viento frío y la humedad han acentuado la sensación térmica, favoreciendo que la nieve cuajara de forma puntual en lomas y umbrías, mientras que en vertientes soleadas el manto se ha ido retrayendo a lo largo de la mañana.
Qué tiempo llega ahora
Las previsiones señalan que las precipitaciones continuarán este martes en la divisoria y áreas próximas, con cota de nieve oscilando entre 1.600 y 1.800 metros. Mañana miércoles se esperan lluvias débiles y ocasionales en la misma franja orográfica, con cota entre 1.900 y 2.100 metros y heladas débiles o moderadas en cotas altas que podrían alcanzar valles resguardados. A partir del jueves y durante el viernes no se anticipan nuevas nevadas, en un escenario de estabilización a la espera de nuevas pulsaciones frías.
La nieve llega algo más tarde que en otras temporadas, cuando copos ocasionales ya hacían acto de presencia en finales de agosto sobre tresmiles y cordales altos. Este año, sin embargo, el primer episodio se ha hecho esperar hasta coincidir con el cambio de estación, dejando un manto fino que, salvo en zonas umbrías y sotaventos elevados, tendrá vida corta si no se reactivan las precipitaciones.
Precaución en montaña
Aunque el episodio ha sido moderado, los servicios de montaña recomiendan prudencia: la nieve reciente sobre terreno templado puede generar placas deslizantes en pendientes herbosas y hielo en senderos y pasos sombríos a primera hora. Se aconseja equipación adecuada (abrigo, impermeable, calzado con buen agarre y bastones), consultar el parte meteorológico antes de salir y ajustar los itinerarios a la experiencia y a las horas de luz disponibles.
El primer “blanqueo” del Pirineo aragonés deja, en definitiva, buenas sensaciones para el medio y alto valle y sirve de recordatorio: el otoño ya está aquí y la temporada fría asoma en una cordillera que espera, en las próximas semanas, nuevos frentes que consoliden la reserva nival de cara al invierno.





