Así es el pueblo 'menos creyente' de Aragón, con 5 ermitas y una iglesia

Con una población de apenas 141 habitantes, este pueblo de la Comarca de Daroca dibuja su historia en las paredes de sus ermitas e iglesia.
4. Así es el pueblo 'menos creyente' de Aragón, con 5 ermitas y una iglesia
4. Así es el pueblo 'menos creyente' de Aragón, con 5 ermitas y una iglesia

Enclavado en el corazón del Campo de Daroca, Atea es un pequeño municipio de Zaragoza que sorprende por su abundante patrimonio religioso. A pesar de contar con una población de apenas 141 habitantes, esta localidad alberga nada menos que cinco ermitas y una imponente iglesia, testimonio de una devoción que ha marcado su historia.

Este rico legado arquitectónico contrasta con una sociedad cada vez más secularizada, lo que convierte a Atea en un reflejo de la evolución de las creencias y de la importancia de preservar el patrimonio cultural de Aragón.

UNA IGLESIA Y CINCO ERMITAS QUE DEFINEN EL PAISAJE

El edificio religioso más destacado de Atea es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo barroco del siglo XVII construido en mampostería y ladrillo. En su interior, los visitantes pueden admirar su cuidada decoración, un retablo dedicado a la Asunción de la Virgen, esculturas de santos como San Juan Bautista y San Roque, así como un órgano del siglo XVIII.

Además de esta iglesia, el municipio cuenta con cinco ermitas de distintas épocas y estilos. La más antigua es la ermita de San Roque, de origen medieval y situada en la calle de las Eras. También destaca la ermita de Santa Bárbara, construida en el siglo XVIII, y la ermita de Santa Cruz, ubicada a 1.433 metros de altitud en la cima del pico del mismo nombre.

Una de las más curiosas es la ermita de Nuestra Señora de los Mártires, cuya construcción fue decidida en el siglo XVI mediante un peculiar sorteo con un boto de vino entre los municipios de Atea y Murero. Finalmente, el azar determinó que la ermita se edificara en Atea.

UN PUEBLO DE TRADICIÓN AGRÍCOLA Y VINÍCOLA

Aunque su legado religioso es su principal atractivo, la economía de Atea ha estado históricamente ligada a la agricultura, con cultivos de cereales, frutales y viñedos. La viticultura ha sido especialmente relevante gracias a la Cooperativa Vitivinícola de Nuestra Señora de los Mártires, fundada en los años 60 y posteriormente integrada en las Bodegas San Alejandro de Miedes, adscritas a la Denominación de Origen Calatayud.

Cada año, los viñedos de Atea producen cerca de un millón de kilos de uva, combinando plantaciones jóvenes y antiguas que aportan aromas intensos y una gran calidad a los vinos.

CÓMO LLEGAR A ATEA

Atea se encuentra a unos 100 kilómetros de Zaragoza, y el trayecto en coche dura aproximadamente una hora y quince minutos. Para llegar, es necesario tomar la A-23 en dirección a Teruel, salir en Daroca y continuar por la A-1504 hasta Anento, para finalmente seguir por la CV-907 hasta Atea.

Desde Teruel, el acceso es similar, aunque en este caso se debe tomar la N-234 en Calamocha y seguir por la A-2508. Si el viaje parte de Huesca, la distancia es mayor, con un recorrido de más de dos horas.

Actualmente, no existen líneas de transporte público que lleguen directamente a Atea. Sin embargo, una alternativa es viajar hasta Calatayud en tren o autobús y desde allí tomar un taxi hasta el municipio, situado a unos 20 minutos de distancia.

UN VIAJE AL PASADO EN EL CORAZÓN DE ARAGÓN

Atea es un destino ideal para quienes buscan conocer el patrimonio histórico y la tradición rural de Aragón. Sus iglesias y ermitas, junto con su tradición vinícola y su entorno natural, convierten a este pequeño pueblo en un enclave único.

En una época en la que la modernidad avanza sin freno, lugares como Atea recuerdan la importancia de conservar la memoria histórica y cultural. Su arquitectura religiosa sigue en pie como un testimonio de la fe y las costumbres de sus antepasados, mientras su presente mira hacia un futuro en el que el turismo rural y la enología pueden convertirse en nuevos motores de desarrollo.

Comentarios