El pueblo de Huesca que nunca ha tenido luz: tiene 3 habitantes

La Diputación Provincial de Huesca (DPH) impulsó un ambicioso proyecto que concluyó el pasado 31 de marzo
Entorno de Sercué. / Turismo Sobrarbe
Entorno de Sercué. / Turismo Sobrarbe

En pleno siglo XXI, parece impensable que en España haya todavía municipios que no dispongan de un servicio esencial como el suministro eléctrico. Sin embargo, esta realidad ha sido el día a día de algunos pequeños pueblos, que, por diversas razones, han quedado al margen de la expansión de las infraestructuras modernas.

Sercués, una aldea a las puertas del Parque Nacional de Ordesa, en la comarca de Sobrarbe, hasta hace poco era el único pueblo habitado de Huesca sin electricidad. Esta situación, que parecía casi parte del pasado, ha generado a lo largo de los años una larga reivindicación entre los pocos habitantes de la zona, que ahora ven con esperanza el inminente final de una de las principales carencias que les han afectado: la llegada de la luz.

La solución a este problema ya se ha ejecutado. La Diputación Provincial de Huesca (DPH) impulsó un ambicioso proyecto que concluyó el pasado 31 de marzo, cuando se completó la acometida de media tensión, uno de los pasos clave para garantizar el acceso a la electricidad en esta pequeña localidad. 

El proyecto, que ha requerido una inversión de más de 330.000 euros, también contempla la instalación de la línea de baja tensión, destinada a distribuir la electricidad a través de las calles del pueblo. Este paso, que cuenta con un presupuesto adicional de 150.000 euros, pondrá fin a una demanda histórica de los habitantes, que llevan años luchando por disponer de un recurso tan fundamental como la electricidad. Con este avance, Sercué, hasta ahora el único pueblo de Huesca que vivía sin luz, verá cómo se cumple una vieja aspiración de sus residentes.

En la actualidad, Sercué cuenta con una población fija muy reducida, pues solo tres personas residen en el pueblo de forma permanente. Dos de ellos son una pareja que decidió instalarse en el lugar para gestionar una casa rural. Aunque el pueblo vivió una larga etapa de abandono en la década de 1960, en los últimos años ha ido recobrando vida gracias a la rehabilitación de las viviendas por parte de las familias originarias de la aldea, que ahora las utilizan como segunda residencia.

Así, Sercué ha mantenido una presencia durante las estaciones de mayor afluencia, pero siempre con la dificultad añadida de no poder acceder a un servicio tan básico como la luz. La situación ha sido especialmente dura para aquellos que, como Ramón y Corina, han tenido que ingeniárselas para poder vivir y trabajar sin electricidad, dependiendo de generadores o de la luz solar. 

UN PROYECTO COMPLICADO

La llegada de la luz a Sercué no ha sido tarea fácil. El proceso ha tenido retos tanto técnicos como medioambientales. El trazado de la línea eléctrica ha tenido que adaptarse a las condiciones geográficas y ecológicas de la zona, lo que ha obligado a realizar un rodeo para cumplir con las normativas de protección del medio ambiente, especialmente en lo que respecta a la protección del quebrantahuesos, una especie protegida que habita en la zona.

El alcalde de Fanlo, Horacio Palacio, destacó las dificultades que han supuesto la realización de este proyecto, que ha sido ejecutado en fases debido a la complejidad del terreno. Desde el Ayuntamiento, se ha trabajado arduamente para cubrir los tramos de la línea soterrada de media tensión, en un recorrido de dos kilómetros a través del barranco de Ballatar, mientras que la Diputación ha asumido la conexión final, con la instalación de las torres necesarias para completar la línea de media tensión.

El presidente de la DPH, Isaac Claver, resaltó la importancia de este proyecto, calificándolo como uno de los más significativos de la legislatura, tanto por su relevancia social como por la inversión realizada. "Es un ejemplo claro de lo que las diputaciones provinciales pueden hacer para mejorar la vida de las personas, especialmente cuando hablamos de un servicio tan esencial como la electricidad", aseguró Claver.

El 31 de marzo marcó el fin de una etapa de oscuridad para este pequeño pueblo. Con la llegada de la luz, sus habitantes, aunque escasos, podrán disfrutar de una vida más cómoda y conectada con el resto del mundo. Y con ello, se completó la primera fase del proyecto, que permitirá que, antes de que termine el año, los residentes puedan disfrutar de electricidad sin la necesidad de depender de generadores ni del sol.

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