'La Mafia se Sienta a la Mesa': la OEPM anula su nombre en España y la cadena ya tiene un plan B con otro nombre
La cadena de restauración aragonesa 'La Mafia se sienta a la mesa' tendrá que cambiar de nombre en España. La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha resuelto que su denominación es "contraria tanto al orden público como a las buenas costumbres" y ha estimado la solicitud de nulidad presentada por la República Italiana, según adelanta en exclusiva Expansión.
La empresa zaragozana, que opera casi 120 restaurantes y emplea a cerca de 2.500 personas bajo el Grupo LMssLM, ya lleva más de un año preparando la transición junto a consultoras y abogados, y no descarta recurrir la resolución. Su mensaje es claro: "Una palabra no cambia 25 años de historia", según un comunicado.
Cómo llegó Italia a anular la marca en España
El conflicto tiene más de una década de recorrido. Italia lleva años argumentando que vincular una marca comercial de restauración al nombre de una organización criminal real banaliza su actividad. En 2018, el Tribunal General de la Unión Europea ya ordenó la nulidad de la marca a nivel comunitario. Ahora, la OEPM ha dado el mismo paso en España, el mercado principal de la cadena.
La resolución, fechada el 26 de febrero, señala que el distintivo "reproduce de manera directa el nombre de una organización criminal real, cuya actividad no constituye un fenómeno remoto o meramente literario, sino una realidad persistente".
El organismo añade que España ha servido históricamente como punto clave para el blanqueo de dinero a través de la adquisición de hoteles, restaurantes y bares en zonas turísticas, y que usar ese nombre para un negocio de hostelería "ofendería y perturbaría profundamente a las víctimas y sus familiares".
El origen: un libro de recetas y dos amigos en Zaragoza
La empresa defiende que su nombre nunca tuvo connotación criminal. La Mafia se sienta a la mesa nació en el año 2000 en Zaragoza de la mano de dos amigos apasionados por la gastronomía italiana, inspirados en un libro de recetas con ese mismo título.
Veinticinco años después, lo que empezó como un proyecto emprendedor se ha convertido en uno de los grupos de restauración de origen aragonés con mayor implantación en España: casi 120 unidades operativas entre La Mafia se sienta a la mesa, Ditaly y La Boutique Trattoria Viajera, presencia en aeropuertos y centros comerciales, un obrador propio y cerca de 2.500 empleados.
La empresa también recuerda que su marca ha sido registrada y renovada en distintas ocasiones por la propia OEPM a lo largo de más de dos décadas, y que intentó en varias ocasiones mantener un diálogo con el embajador italiano que impugnó la denominación para explicar el origen del nombre. Ninguna de esas solicitudes fue atendida.
La respuesta de la empresa: sin confrontación y con la vista en el futuro
Tras conocerse la resolución, el Grupo LMssLM ha optado por un tono sereno y sin confrontación. "A lo largo de estos años hemos intentado explicar en numerosas ocasiones el origen y el significado de nuestro nombre y no hemos tenido la oportunidad real de hacerlo", señalan fuentes autorizadas de la compañía. "Somos ajenos y nos alejamos de cualquier connotación negativa que se nos achaca. Nuestro foco está en seguir construyendo el futuro de la compañía y mantenemos intacta la esencia del proyecto: una propuesta gastronómica italomediterránea de calidad y una experiencia diferencial en restauración".
La empresa subraya que "no existen precedentes en España" de una resolución de estas características y que la resolución no es firme: cabe interponer recurso de alzada, posibilidad que sus asesores jurídicos siguen analizando.
Más de un año preparando el cambio
Uno de los datos más reveladores del comunicado es que la compañía lleva más de un año trabajando en esta transición, incluyendo la posible definición de un nuevo nombre que permita reforzar su posicionamiento a largo plazo. No es una empresa pillada por sorpresa: es una organización que anticipó el desenlace y lleva tiempo preparándose.
Cambiar el nombre de una cadena con 25 años de historia y casi 120 locales no es un trámite menor. Implica rehacer señalética, cartas, uniformes, comunicación digital y contratos de franquicia, además de reconectar con una clientela que ha aprendido a identificar la experiencia con un nombre muy concreto.
El grupo ha anunciado que compartirá próximamente los siguientes pasos de esta nueva etapa. Los restaurantes, mientras tanto, seguirán operando con total normalidad.
La polémica no ha frenado el negocio. En el último ejercicio, los ingresos del grupo crecieron un 12% hasta los 132 millones de euros. Para 2026, la empresa tiene previsto abrir cerca de 30 nuevos locales. Una hoja de ruta que demuestra que, sea cual sea el nombre que acabe eligiendo, el proyecto sigue adelante con paso firme.

