La supresión de la Golden Visa para millonarios no hizo bajar el precio de la vivienda: "Ha creado un problema nuevo"
La supresión de la Golden Visa en España no ha conseguido lo que prometía. Los precios de la vivienda han seguido subiendo tras su derogación, confirmando que el programa tenía un impacto marginal en el mercado residencial. Pero la medida sí ha generado un problema nuevo: un vacío jurídico y administrativo que dificulta la llegada y regularización de inversores legítimos que antes disponían de un marco claro.
Es la conclusión que extraen los expertos en movilidad internacional de RSM, una de las principales firmas de servicios profesionales en España.
La justificación principal para eliminar la Golden Visa fue su supuesto impacto en el encarecimiento de la vivienda. El argumento era que los inversores extranjeros que compraban inmuebles para obtener residencia presionaban al alza los precios, especialmente en mercados tensionados como Madrid, Barcelona o las costas mediterráneas.
Los datos posteriores a la derogación han desmentido esa hipótesis. "La Golden Visa no era el origen del problema de la vivienda y los datos lo confirman", explica Juan Carlos Lois, socio de Movilidad Internacional de RSM. "Su eliminación no ha tenido impacto en los precios, pero sí ha creado dificultades prácticas para perfiles inversores que antes tenían un marco claro y previsible".
El volumen de operaciones vinculadas a la Golden Visa nunca fue suficientemente elevado como para distorsionar un mercado inmobiliario tan grande y con tantos factores estructurales en juego —escasez de oferta, costes de construcción, demanda interna creciente— como el español. Su eliminación, por tanto, no ha movido la aguja en los precios pero sí ha cerrado una puerta a perfiles que no tenían nada que ver con la tensión del mercado residencial.
Más allá de la vivienda: inversiones financieras y proyectos de interés general
Uno de los aspectos menos conocidos del debate es que la Golden Visa no solo cubría la inversión inmobiliaria. También amparaba otras vías de residencia asociadas a operaciones que nunca habían generado tensión en el mercado: determinadas inversiones financieras, depósitos bancarios o proyectos de interés general.
"Se eliminaron instrumentos que no estaban causando el problema que se pretendía resolver y no se diseñó una alternativa para estos perfiles", señala Margarita Volkova, manager del departamento de Movilidad Internacional de RSM. Una crítica que apunta a una derogación realizada de forma genérica, sin distinguir entre los usos que sí podían estar contribuyendo al problema y los que claramente no.
El vacío lo están llenando visados que no fueron diseñados para esto
Pese a la supresión del programa, el interés inversor por España se mantiene. El país sigue siendo atractivo para vivir, invertir y desarrollar proyectos empresariales. Lo que ha cambiado es el canal que usan quienes antes habrían optado por la Golden Visa: ahora recurren al visado de teletrabajadores internacionales —el llamado Digital Nomad— o a la residencia no lucrativa, figuras que no fueron pensadas para perfiles inversores con actividad económica activa en España.
"Esto ha generado una distorsión evidente del sistema migratorio", apunta Volkova. "Inversores reales, que necesitan desarrollar actividad económica en España, se ven obligados a encajar en permisos que no responden a su realidad profesional". El resultado es un sistema que absorbe la demanda, pero de forma torpe: con más burocracia, menos previsibilidad y criterios dispares según el territorio donde se tramite el expediente.
Errores técnicos, expedientes bloqueados y criterios desiguales
A la disfunción de fondo se suma la forma en que se articuló la derogación. Según RSM, la supresión se ejecutó con errores técnicos que dejaron sin cobertura supuestos esenciales, como el de menores no nacidos en España cuyas familias estaban en pleno proceso de tramitación. Muchos expedientes fueron trasladados al régimen general, incrementando la carga de las Oficinas de Extranjería y generando criterios desiguales entre territorios.
"La falta de homogeneidad administrativa ha añadido incertidumbre a familias que estaban tramitando su residencia de manera regular", explica Lois. Y añade otro caso difícil de justificar: visados bloqueados pese a existir resoluciones de residencia ya aprobadas. "Resulta difícil de justificar desde el punto de vista de la seguridad jurídica", concluye.
Lo que hacen otros países y lo que España no hizo
Mientras España optaba por eliminar el sistema, otros países europeos reformularon en 2025 sus programas de residencia por inversión: limitando el impacto inmobiliario y reorientándolos hacia proyectos estratégicos, startups o inversiones productivas. Una reforma, en lugar de una supresión.
"Un inversor que impulsa proyectos y no es una carga para el Estado necesita un marco propio, claro y transparente", concluye Volkova. "No necesariamente vinculado a la vivienda, pero sí coherente con la realidad económica del país". Corregir ese vacío, coinciden los expertos de RSM, es una necesidad estratégica para reforzar la credibilidad del sistema migratorio español.


