Otra subida del SMI para 2026: así es el diseño con 'doble calculo' de Yolanda Díaz
El Ministerio de Trabajo ha puesto en marcha la maquinaria para actualizar el salario mínimo interprofesional (SMI) en 2026 y lo hará con una novedad relevante: ha pedido a su comité de expertos que elabore dos propuestas de revalorización, dependiendo de que el SMI tributa o no tributa en el IRPF.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lo explicó tras la primera reunión de la mesa técnica celebrada esta semana, y recalcó que la decisión final sobre si el SMI debe someterse a retención no es de su departamento, sino de Hacienda.
La encomienda llega en un contexto de subidas consecutivas del mínimo. En 2025 el SMI se fijó en 1.184 euros brutos al mes en 14 pagas (16.576 euros al año), un alza del 4,41% respecto a 2024, con el objetivo de acercarlo al 60% del salario medio, compromiso recogido en el acuerdo de Gobierno. La actualización se publicó en febrero y cuenta con el aval de los sindicatos, aunque sin acuerdo con la patronal.
Por qué Trabajo pide dos números
El razonamiento de Trabajo es contable y político. Si Hacienda decide que el SMI empiece a tener retención en nómina, una parte de la subida de 2026 se destinaría automáticamente a cubrir ese nuevo coste fiscal, reduciendo la mejora neta en el bolsillo de los perceptores. Para anticiparlo, el comité deberá presentar dos sendas de incremento: una “limpia” (sin IRPF) y otra que compense el impacto de las retenciones para preservar el poder adquisitivo del colectivo.
Díaz ha defendido que sería “profundamente injusto” que un salario en torno a 17.000 euros anuales afronte un tipo marginal similar al de rentas altas, y reclama “pedagogía fiscal por arriba” y una revisión de los tramos bajos del IRPF para evitar “saltos” en la tributación.
La discusión no parte de cero. En 2025 el Gobierno aprobó una deducción en el IRPF de hasta 340 euros para rentas bajas que mitigó la factura fiscal de trabajadores próximos al SMI. El diseño y umbrales exactos de esa deducción serán clave para estimar el impacto neto de cualquier cambio en 2026.
¿Cuánto “se perdería” si el SMI tributa?
La clave es distinguir entre tipo marginal y tipo medio. El marginal es el porcentaje que se aplica solo al incremento de ingresos; el medio es la carga sobre el total de la renta.
Con el SMI actual, algunos análisis estiman que, de haberse aplicado retención a la subida de 2025, una parte de los perceptores habría soportado hasta 300 euros de IRPF adicional; eso equivale a que en torno al 43% del alza de ese año se habría ido en impuestos, aunque el tipo medio anual seguiría siendo bajo. La discusión técnica gira, precisamente, en evitar ese “mordisco” sobre la subida cuando el salario mínimo empiece —si empieza— a retener.
Otra pieza del rompecabezas es la obligación de declarar. Con carácter general, los contribuyentes con un solo pagador están obligados a presentar la Renta si superan 22.000 euros anuales, con casuísticas distintas si hay varios pagadores o rentas. Aunque la obligación de declarar no equivale a “pagar” IRPF, la fotografía normativa condiciona la retención en nómina y, por tanto, el efecto líquido de cualquier subida del SMI.


