La virulergia: el doble problema respiratorio que provoca que media España estornude

Se trata de una situación especialmente incómoda, que afecta con mayor severidad a niños, personas mayores o quienes padecen enfermedades crónicas.
Alergias.
En verano hay alergias estacionales y se pueden mitigar / HA

Estornudos continuos, congestión nasal, malestar general… En los últimos días, miles de personas en toda España se han visto afectadas por síntomas que podrían indicar un resfriado, una alergia estacional o, como empieza a reconocerse cada vez más, ambas cosas a la vez. Este fenómeno se conoce como virulergia, y se ha convertido en el motivo por el que medio país va con pañuelos en el bolsillo.

¿QUÉ ES LA VIRULERGIA?

La virulergia se produce cuando coinciden una infección vírica respiratoria y una reacción alérgica, provocando una combinación de síntomas que pueden intensificarse mutuamente. Se trata de una situación especialmente incómoda, que afecta con mayor severidad a personas con sistemas inmunes más sensibles: niños, personas mayores o quienes padecen enfermedades crónicas.

Este fenómeno no es nuevo, pero sí se ha vuelto más habitual esta primavera por la confluencia de varios factores: el aumento de las lluvias en los últimos meses, la subida de las temperaturas y la elevada contaminación en muchas ciudades han adelantado la polinización entre una y dos semanas respecto a años anteriores. El resultado es una mayor concentración de pólenes —especialmente de olivo y gramíneas—, con niveles extremos en una veintena de provincias, según datos de la Red Española de Aerobiología.

VIRUS RESPIRATORIOS EN CIRCULACIÓN

A este contexto se suma un repunte de virus respiratorios habituales en primavera, como el virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta sobre todo a bebés; el rinovirus, principal causante del resfriado común; los virus de la gripe A y B; el adenovirus y, por supuesto, el SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, que sigue mostrando picos estacionales.

La coexistencia de estos virus con una primavera especialmente agresiva en términos alérgicos ha hecho que muchas personas no solo padezcan síntomas más intensos, sino que tengan dificultades para distinguir si lo que tienen es un catarro, una alergia… o ambos.

¿CÓMO DISTINGUIR ENTRE ALERGIA Y RESFRIADO?

Aunque comparten algunos síntomas, hay claves para diferenciarlos. Una de ellas es la duración: el resfriado suele durar entre siete y diez días, mientras que la alergia puede alargarse durante semanas o meses, dependiendo de la exposición al alérgeno.

También difieren en los síntomas predominantes. El resfriado suele ir acompañado de dolor de garganta, tos, fiebre leve y malestar general, además de la congestión nasal. Por su parte, la alergia se manifiesta con estornudos frecuentes, picor en los ojos y la nariz, lagrimeo y mucosidad clara, además de episodios de dificultad respiratoria en personas asmáticas.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Para un diagnóstico certero, los especialistas recomiendan acudir al alergólogo, que puede realizar pruebas específicas —como test cutáneos o análisis de sangre— para identificar los alérgenos responsables. En función del diagnóstico, el tratamiento puede incluir antihistamínicos, corticoides nasales, inhaladores o inmunoterapia.

En caso de duda sobre una posible infección vírica, también es útil recurrir a los test rápidos disponibles en farmacias, que permiten detectar virus como la gripe o la COVID-19.

¿CÓMO ALIVIAR LOS SÍNTOMAS?

Si se trata de alergia, los expertos recomiendan:

  • Evitar salir al aire libre en las horas de mayor concentración de polen (especialmente por la mañana y al atardecer).

  • Utilizar mascarilla y gafas de sol para reducir el contacto con los alérgenos.

  • Ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa.

  • Mantener las ventanas cerradas en las horas críticas.

  • Usar purificadores de aire con filtros HEPA en interiores.

En caso de resfriado, lo más eficaz sigue siendo:

  • Lavarse las manos con frecuencia para evitar contagios.

  • Utilizar mascarilla en lugares concurridos o si se está en contacto con personas vulnerables.

  • Descansar, hidratarse adecuadamente y evitar cambios bruscos de temperatura.

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