El último baile de una leyenda del Real Zaragoza: se retira a los 40 años
Alberto Zapater cuenta las horas para colgar las botas. El eterno capitán del Real Zaragoza pondrá fin a su carrera profesional este domingo, con la final de la Canadian Premier League como escenario de su despedida. Será su último partido oficial, el cierre de una trayectoria que supera los 600 encuentros, de los cuales 422 los disputó defendiendo la camiseta del Real Zaragoza. Solo Xavi Aguado y José Luis Violeta han vestido más veces la elástica blanquilla.
El destino ha querido que su adiós llegue con un título en juego. Su equipo, el Atlético Ottawa, ha alcanzado la final del campeonato tras eliminar al Forge (1-2) en semifinales. Ahora se medirá al Cavalry, tercero en la fase regular con 42 puntos, mientras que los de Ottawa fueron subcampeones con 58. Una oportunidad perfecta para despedirse levantando un trofeo.
Una carrera que se apaga con brillo
Zapater cumple su tercera temporada en Canadá, dentro del proyecto del Atlético Ottawa, club que forma parte del grupo empresarial vinculado al Real Zaragoza. Antes de esta etapa, el ejeano vivió siete temporadas consecutivas en el club de su vida, después de pasar por el Genoa, el Sporting de Portugal y el Lokomotiv de Moscú. Allí, lejos de casa, maduró como futbolista antes de regresar a La Romareda, donde volvió a defender el escudo con la misma entrega que en sus inicios.
Su trayectoria comenzó con fuerza en el primer equipo zaragocista, donde alcanzó su primer título: la Supercopa de España de 2004. A partir de entonces, su nombre quedó ligado a los valores del club: esfuerzo, compromiso y sentimiento. Su despedida del 26 de mayo de 2023 en La Romareda fue una de las más emotivas que se recuerdan, con una afición volcada en agradecerle casi dos décadas de entrega.
Un legado imborrable
Este domingo, el fútbol dirá adiós a un profesional ejemplar. Pase lo que pase en la final, Zapater regresará a Zaragoza con la cabeza alta y la satisfacción de haber vivido una carrera que pocos pueden igualar. Desde Ejea hasta Canadá, pasando por Italia, Portugal y Rusia, siempre llevó consigo el mismo sello: el de un futbolista que jamás olvidó sus raíces ni el club de su vida, el Real Zaragoza.

