El edificio de Coso 101 lo ha mirado un tuerto: multa de 3.000€ por mover una valla
"Es como si los buitres detectaran a un animal herido", explica gráficamente Luis Balaguer, administrador de Leonardo Buildings, la promotora al frente de uno de los edificios que está llamado a ser una referencia en Zaragoza, pero que ha vivido un tortuoso camino de más de 13 años donde se han topado con restos de muralla, un concurso de acreedores y sobrecostes en un proyecto que llegó a estar paralizado.
Y por si fuera poco, la guinda del pastel, de las que escuecen, ha sido una multa de nada menos que 3.000 euros de la que Leonardo Buildings no es responsable, dado que se debe a que un viandante, al pasar por allí cuando la obra estaba parada, movió una de las vallas amarillas que delimitaban el paso de peatones en la vía pública. La multa, además, se impuso directamente a la promotora, no a la constructora, y como relata Balaguer ni siquiera recibieron una notificación.
"Nos enteramos gracias a que tenemos contratado un servicio de vigilancia con Eurosistemas, que nos alertaron de que se había publicado la multa en el BOE", explica. Supuestamente, la valla fue movida por alguien sin determinar en julio de 2023, momento en el que la obra estaba parada. Cuando estaba en marcha, era la constructora la que se encargaba de poner y quitar la valla a diario, pero en ese momento nadie trabajaba allí.
La valla amarilla en cuestión, colocada de forma unilateral por la Administración en su momento, estaba sujeta a otra valla permanente que separa la acera de la calzada. Un peatón, por lo visto, decidió moverla, sin que la promotora fuera consciente. "Lo que no podemos hacer es poner un vigilante las 24 horas", señala el administrador de la promotora.
"No puede ser es que un policía que pasa por allí, vea una valla mal colocada, y multe a Leonardo Buildings, que no es ni la constructora; es hacer leña del árbol caído", indica Balaguer. La realidad es que el edificio de Coso 101 ha vivido toda una odisea que ha hecho mella a los promotores, que han tenido que surcar un complejo camino para que la obra vea la luz. El origen del proyecto se remonta nada menos que en 2009, cuando se abrió la concesión de licencias, hecho que ocurrió en 2011, a la promotora Grupo Artal.
Se paralizó la obra porque se encontraron restos de la antigua muralla de Zaragoza, punto de infleción en el que el proyecto se empezó a torcer. El Grupo Artal entró en concurso de acreedores en 2018 y Leonardo Buildings, una pequeña promotora, se hizo cargo del proyecto. Ahora,, el edificio está cerca de ver por fin su finalización, la cual está prevista antes del verano de 2025.
En total, el inmueble dispone de 10 viviendas, 10 trasteros y 1 local comercial. Afortunadamente, no todo son malas noticias: la próxima reforma del Coso va a incrementar todavía más la exclusividad de los pisos, ubicados en uno de los lugares más privilegiados de toda Zaragoza.


