La cruda realidad del parque inmobiliario en Zaragoza, Huesca y Teruel: el 79% de los pisos no son sostenibles

La gran mayoría de las viviendas en Aragón cuentan con las calificaciones energéticas más bajas, lo que afecta al confort así como al gasto en luz y gas.

La realidad del parque inmobiliario de la Comunidad es que está sumamente envejecido, pero hasta ahora no había cifras que lo corroborarán con precisión. El informe 'El Estado de los Edificios en Aragón', realizado por el Observatorio de la Rehabilitación, presenta una realidad incluso peor de la que se podía pensar, con un problema principal: la eficiencia energética, un elemento que resulta clave para mantener el confort en el hogar con un gasto energético que no se dispare.

La calificación energética de los edificios se establecen con letras, siendo la A la más alta y la G la más baja. En el caso de Aragón, como indica el estudio, el 79,01% de los inmuebles tienen las tres calificaciones energéticas más bajas: E, F y G. Concretamente, el 57,33% cuentan con calificación energética E, el 11,07% con F y el 10,61% con G.

La escasez de edificios con calificaciones energéticas altas queda patente al comprobar que solo el 0,49% de los inmuebles en la Comunidad cuentan con calificación energética A. De hecho, solo los edificios de nueva construcción suelen diponer de esta ventaja, la cual garantiza el máximo aislamiento y consumos energéticos muy por debajo de lo que suele ser habitual, con sistemas de última generación como aerotermia.

La situación de Aragón es similar a la de la media española, donde la gran mayoría del parque inmobiliario se encuentra dentro de las calificaciones energéticas más bajas. En concreto, el 79,62% de los inmuebles cuentan con calificaciones E, F o G.

Esta realidad se debe principalmente a que el parque inmobiliario, tanto a nivel nacional como en la Comunidad, está sumamente envejecido. La edad promedio de los edificios en Aragón es de 1978, y no fue hasta los años 80 cuando por ley los edfificios debían contar con aislamiento térmico.

Las provincias aragonesas presentan distintas características en cuanto a la antigüedad de su parque edificatorio. Zaragoza y Teruel comparten una media de construcción en el año 1975, lo que indica que gran parte de su parque residencial se remanta a más de cuatro décadas atrás. Como indica el informe, esta antigüedad sugiere un menor ritmo de renovación de edificios o una menor inversión en la actualización del parque residencial en la comparación con otras provincias.

Por el contrario, Huesca presenta un parque algo más renovado, con una media de construcción en 1988, lo que indica una mayor actividad constructiva en décadas posteriores.

Hay que tener en cuenta que Zaragoza es, con diferencia, la provincia más edificada, con una distribución equilibrada en los distintos periodos de construcción, aunque destaca especialmente el número de edificios construidos entre 1971 y 1980, con 19.116 edificios en este intervalo. Esto coincide con el auge urbanístico y la expansión de la ciudad durante esta década, previamente a que los inmuebles empezaran a incluir aislamiento térmico.

También es notable el número de edificiaciones construidas entre 1991 y 2001, con 21.845 edificios. Esto refleja la alta actividad constructiva en esa época, ya en condiciones mucho mejores que los anteriores.

En todo caso, hay que tener en cuenta que el 63,9% de los edificios de Aragón son anteriores a 1981, por lo que no poseen aislamuiento térmico. En el caso de Zaragoza, los edificios anteriores a dicho año suponen el 61,7% del total.

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