Donde el tiempo se detuvo: la historia enterrada bajo el santuario de la Virgen de Lagunas de Cariñena
En plena llanura del Campo de Cariñena, se encuentra el Santuario de la Virgen de Lagunas. En apariencia, se trata de una ermita barroca rodeada de campos de viñedos, pero bajo sus cimientos se esconden los vestigios de un antiguo asentamiento medieval que el tiempo borró del mapa: la pardina de Lagunas.
Un origen entre lagunas y viñas
El nombre de Lagunas no es casual. Según las fuentes históricas locales, el paraje donde se levanta el santuario debía su nombre a las pequeñas lagunas o aguazales temporales que brotaban del subsuelo. Hoy esas aguas han desaparecido, pero durante siglos, han seguido ligadas a la Virgen.
Los primeros documentos sobre este lugar se remontan al siglo XII o XIII, cuando existía la 'pardina de Lagunas', un asentamiento agrario o granja agrícola. Con el paso del tiempo, fue despoblándose, aunque la devoción mariana se mantuvo viva en el entorno.
La primera ermita dedicada a Nuestra Señora de Lagunas se construyó en el siglo XV, probablemente como punto de referencia para los habitantes dispersos por la comarca.
Una Virgen gótica que ha sobrevivido al tiempo
La imagen titular del santuario, Nuestra Señora de Lagunas, es una talla gótica sedente del siglo XV. Representa a la Virgen con el Niño Jesús sobre sus rodillas: con una mano sostiene al pequeño y con la otra una esfera roja, interpretada por algunos como símbolo del mundo.
La escultura conserva la serenidad propia del arte gótico tardío y ha sido testigo de todos los cambios arquitectónicos que el templo ha vivido desde entonces.
Bajo el suelo, una historia más antigua
Las excavaciones arqueológicas realizadas en los últimos años han confirmado que bajo el santuario se conservan restos del antiguo poblamiento medieval. El trabajo “Arqueología en el santuario de Lagunas de Cariñena (Zaragoza)”, presentado en el III Congreso de Arqueología y Patrimonio Aragonés, documentó estructuras, materiales cerámicos y muros que datan de los siglos XII a XV, correspondientes al núcleo original de la pardina.
Estos hallazgos confirman que el santuario se asienta sobre el corazón de aquel despoblado.
A pesar de su aislamiento, la Virgen de Lagunas continúa siendo un símbolo para toda la comarca. Cada lunes de Pascua, los vecinos de Cariñena, Longares y Alfamén peregrinan hasta el santuario para celebrar la tradicional romería en honor a su patrona. Es uno de los actos religiosos más antiguos del Campo de Cariñena, y mantiene viva una devoción que se transmite de generación en generación.
Con su arquitectura barroco-mudéjar, su Virgen gótica y los restos medievales que esconde bajo tierra, el santuario sigue recordando que en el corazón del Campo de Cariñena el tiempo parece haberse detenido.
