La evolución del Paseo Independencia: así nació y creció la columna vertebral de Zaragoza
El Paseo de la Independencia es, hoy, uno de los grandes escenarios urbanos de Zaragoza. Una avenida amplia, luminosa y siempre viva en el centro de la ciudad. Sin embargo, su aspecto actual es el resultado de más de dos siglos de transformaciones que han ido modelando su carácter, su arquitectura y su actividad comercial. Desde su origen en plena dominación francesa hasta las reformas más recientes, este paseo ha sido testigo —y protagonista— de la evolución moderna de la capital aragonesa.
La plaza de España: del humilladero medieval al monumento actual
El inicio del paseo, en la plaza de España, es un buen ejemplo de esa metamorfosis continua. Antes de acoger el Monumento a los Mártires que la preside desde 1904, allí se levantó durante siglos otro elemento muy arraigado en la memoria zaragozana: la histórica Cruz del Coso. Este humilladero medieval, vinculado a la tradición del martirio de los primeros cristianos durante la persecución de Daciano en el siglo IV, marcaba un punto simbólico entre la antigua Puerta Cinegia y la zona extramuros donde se situaba una fuente primitiva.
El templete renacentista que Gil Morlanes el Joven diseñó en el siglo XVI para proteger la cruz era ya entonces una pieza monumental: circular, de piedra, con columnas y coronado por una cruz dorada. Fue reconstruido varias veces, sufrió los estragos de las guerras —incluidos los Sitios de Zaragoza— y acabó desapareciendo hasta que la ciudad, a finales del XIX, decidió sustituirlo por el actual monumento. La plaza, convertida después en gran nodo urbano, pasaría a ser la puerta de entrada natural al futuro Paseo de la Independencia.
Comercios que hicieron historia
Más allá de su patrimonio, el paseo también ha sido escenario de la evolución comercial de Zaragoza. Durante la pandemia atravesó un periodo delicado, con numerosos cierres y un tránsito mucho menor del habitual. Sin embargo, en pocos años ha recuperado su vida habitual y vuelve a mostrar prácticamente todos sus locales ocupados.
Pero mucho antes, otros gigantes ya habían dejado huella. Los grandes almacenes SEPU hicieron de Independencia el gran eje comercial de los años 60. Poco después, las Galerías Preciados inauguraron un centro de seis plantas, el primero de Zaragoza con aparcamiento en el mismo edificio. Ambos desaparecieron, pero abrieron camino a nuevos referentes: El Corte Inglés se consolidó como el gran ancla comercial y, frente a él, El Caracol.
Un paseo nacido de la devastación
El Paseo de la Independencia comenzó a trazarse en 1811. Antes de ello, el espacio estaba ocupado por casas, conventos e iglesias que quedaron arrasados durante la Guerra de la Independencia. La administración francesa aprovechó aquel vacío para diseñar una gran vía monumental entre la actual plaza de Aragón y la de España, bautizada inicialmente como Paseo Imperial. Por entonces solo contaba con arbolado y algunos bancos, pero ya insinuaba su futuro como eje central.
Durante el siglo XIX se consolidó como un bulevar lleno de cafés, quioscos y actividad. Ya en el XX adoptó su nombre actual y protagonizó grandes debates urbanísticos, incluida la fallida propuesta de prolongarlo hasta la plaza del Pilar.
La última gran reforma llegó en 2003, con el ensanchamiento de aceras y la modernización del entorno. El aparcamiento subterráneo previsto nunca llegó a construirse por la aparición de restos arqueológicos. Años después, la incorporación del tranvía en su parte central terminó de definir el paseo tal y como hoy lo recorren miles de zaragozanos cada día.