El PP de Azcón y Chueca adelgazan la deuda de Zaragoza: casi 300 millones menos desde 2019

La senda de reducción de deuda arranca desde el inicio del mandato de Azcón y se mantiene, e incluso se acelera, con Chueca.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha llevado a cabo en los últimos seis años una operación de saneamiento financiero poco habitual en una gran ciudad española. Desde 2019, la deuda municipal ha pasado de unos 830 millones de euros a 422 millones al cierre de 2025, según los datos hechos públicos por la consejera de Hacienda, Blanca Solans.

Esa rebaja, próxima a los 300 millones, ha ido de la mano de un aumento histórico de la inversión y de una presión fiscal que el Gobierno municipal presume como una de las más bajas entre las grandes urbes.

Bajo los mandatos de Jorge Azcón primero y de Natalia Chueca después, ambos del Partido Popular, el Consistorio defiende un triple objetivo: menos deuda, más inversión y menos impuestos, una combinación que la propia alcaldesa ha reivindicado como seña de identidad de este ciclo político.

De dónde partía Zaragoza en 2019

Cuando el PP llegó al Gobierno municipal en 2019, con Jorge Azcón a la cabeza, la situación financiera de Zaragoza no era cómoda. La deuda total rondaba los 830 millones de euros. No era el punto más alto: entre 2015 y 2016 la deuda llegó a superar los 1.000 millones, lo que situó a la capital aragonesa entre las grandes ciudades con mayor endeudamiento por habitante.

Ese volumen se traducía en una factura importante para los vecinos. De acuerdo con los datos de la propia área de Hacienda, la deuda por habitante en 2019 se situaba en torno a los 1.200 euros por zaragozano. A ello se sumaba una restricción añadida: el Ayuntamiento estaba bajo “tutela financiera” del Gobierno de Aragón, al superar el 75 % de deuda sobre ingresos corrientes.

Eso implicaba que cada nuevo préstamo debía ser autorizado y limitaba la capacidad de maniobra municipal. El punto de partida, por tanto, combinaba mucha mochila financiera, intereses elevados y escaso margen para refinanciar en mejores condiciones.

Seis años de rebaja: de 830 a 422 millones

La senda de reducción de deuda arranca desde el inicio del mandato de Azcón y se mantiene, e incluso se acelera, con Chueca. Entre 2019 y 2024, Zaragoza pasa de esos 830 millones iniciales a 571 millones de deuda (incluyendo 124 millones asociados al tranvía), lo que supone una rebaja de unos 260 millones, según datos del Banco de España y del propio Ayuntamiento difundidos en distintos foros.

Esa caída permitió algo clave: bajar el ratio de endeudamiento por debajo del umbral del 75% de los ingresos corrientes, condición imprescindible para salir del régimen de tutela y recuperar autonomía para acceder a nueva financiación en mejores términos.

El ejercicio 2025 añade un salto adicional. El presupuesto municipal contemplaba una amortización de 46,3 millones de euros, cifra que, según fuentes municipales consultadas, se ha ejecutado en su totalidad. Sin embargo, el área de Hacienda decidió ir más allá y utilizar el remanente líquido de tesorería para amortizar otros 13 millones adicionales. El resultado es una amortización total de 59,3 millones de euros, el mayor esfuerzo de devolución de deuda de los últimos seis años, tal y como ha subrayado Blanca Solans en el día de ayer.

Con esa operación, la deuda bancaria se sitúa en 422 millones de euros a final de 2025. Traducido a bolsillo ciudadano, la deuda por habitante pasa de aproximadamente 1.200 euros en 2019 a 730 euros en 2025, una reducción del 39 % por vecino, según los cálculos difundidos por el propio Ayuntamiento.

Las claves de la estrategia: pagar más, pagar mejor y seguir invirtiendo

La estrategia de los gobiernos del PP en el Ayuntamiento se ha apoyado en varios pilares. El primero de ellos es la amortización sistemática de lo que se pide prestado. Año tras año, el Consistorio ha destinado partidas relevantes del presupuesto corriente y del remanente de tesorería a reducir capital pendiente, en lugar de utilizar esos recursos para nuevas obras extraordinarias. Según ha señalado Solans recientemente, la amortización de 59,3 millones en 2025 se realiza precisamente “tal y como estaba previsto”, priorizando la rebaja de deuda sobre otras opciones de gasto.

Hay una premisa que siempre ha sobrevolado el pleno del ayuntamiento: refinanciar la deuda cara que se heredó era esencial. En el último Debate sobre el Estado de la Ciudad, Chueca recordó la renegociación de un préstamo histórico de 165 millones de euros, con tipos cercanos al 10%, que había generado sobrecostes superiores a 30 millones solo en intereses. Al sustituir esos créditos por financiación más barata, el Ayuntamiento ha reducido notablemente el coste financiero de la deuda viva.

Otro aspecto a destacar es el aprovechamiento de los remanentes, según el marco estatal. La amortización extra de 13 millones en este año se apoya en la autorización del Gobierno central que permite a los ayuntamientos emplear parte de sus remanentes de tesorería en reducir deuda financiera. Ese movimiento acelera la rebaja del endeudamiento y recorta el pago de intereses futuros.

Y una de las claves de la estrategia del PP, y que los datos demuestran: mantener la inversión en máximos. El esfuerzo de saneamiento no ha ido acompañado de un parón inversor. Según los datos difundidos por fuentes oficiales y municipales, la inversión real del Ayuntamiento alcanza los 84,6 millones de euros hasta noviembre de 2025, un 46,6% más que en el mismo periodo del año anterior.

Desde el equipo de gobierno se destacan proyectos como la nueva Romareda, la Ciudad del Cine, la reforma del albergue municipal, nuevas zonas verdes o la transformación de grandes avenidas, financiados mediante una combinación de presupuesto propio, fondos europeos y colaboración público-privada.

La presión fiscal contenida ha sido una de las máximas del gobierno de Azcón y de Chueca. Es, precisamente, otro de los argumentos del Gobierno municipal es que este saneamiento se ha logrado sin subir impuestos. En sus intervenciones públicas, Chueca ha defendido que Zaragoza es la gran ciudad con menor presión fiscal de España, en torno a 459 euros por habitante, con un IBI en el mínimo legal y rebajas en el impuesto de circulación, según los datos recogidos en nataliachueca.es. Este encaje —menos impuestos, menos deuda y más inversión— es uno de los ejes de su discurso político.

Una deuda más baja, pero todavía relevante

Con los datos actuales, la fotografía a cierre de 2025 es la siguiente: 422 millones de deuda bancaria, 730 euros por habitante, una reducción acumulada cercana a los 300 millones desde 2019 y un ratio de endeudamiento por debajo del 75 % de los ingresos corrientes, lo que devuelve autonomía financiera al Ayuntamiento.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la trayectoria es claramente favorable: se ha frenado la dinámica de deuda creciente, se pagan menos intereses (el propio área de Hacienda cifra en 1,6 millones de euros el ahorro respecto a lo presupuestado este año) y se ha recuperado margen para pedir nuevos créditos si fuera necesario, sin tutela previa de otras administraciones.

El volumen absoluto, 422 millones, sigue siendo elevado para una ciudad del tamaño de Zaragoza, pero se considera asumible si se mantiene el ritmo de amortización y no se recurre de nuevo al endeudamiento masivo. Entre 2019 y 2025, el Ayuntamiento de Zaragoza ha convertido el saneamiento financiero en uno de los ejes de su gestión: la ciudad ha reducido su deuda casi un 40%, ha rebajado la carga por vecino en unos 470 euros y ha recuperado margen para financiar grandes actuaciones sin la tutela de otras administraciones.

La incógnita ahora es si el Consistorio será capaz de mantener esta disciplina mientras afronta inversiones estratégicas y preserva, al mismo tiempo, los dos elementos que han acompañado el proceso: alta inversión pública y presión fiscal contenida. En términos coloquiales, la casa está más ordenada que en 2019. La clave será no volver a endeudarse por encima de lo que Zaragoza puede pagar, para no cargar de nuevo sobre el futuro lo que hoy se ha conseguido aliviar.

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