Lo que pierde Zaragoza con el recorte de Ryanair: fin a conocer la medina más grande del mundo
El aeropuerto de Zaragoza vive un nuevo revés en su operativa internacional. Ryanair, la aerolínea irlandesa de bajo coste que en los últimos años había abierto la puerta a destinos muy diversos desde la capital aragonesa, ha anunciado un recorte drástico que afectará de lleno a la conectividad de Aragón con Europa y el norte de África.
La compañía reducirá en un 45% las plazas disponibles en el aeropuerto de Zaragoza durante la temporada de invierno, una decisión que forma parte de un ajuste más amplio en toda España. En total, se perderán un millón de plazas este invierno y dos millones a lo largo del año.
El consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, justificó la medida señalando a las “tasas aeroportuarias excesivas y poco competitivas” aplicadas por Aena, el operador aeroportuario español.
El fin de la conexión con Fez
La supresión de esta ruta significa perder una puerta de entrada directa a uno de los lugares más fascinantes del norte de África. La medina de Fez, considerada la más grande del mundo y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un entramado de más de 9.000 callejuelas medievales en las que todavía hoy no circulan coches.
Pero la medina no es lo único que quedará más lejos. Con la cancelación del vuelo, Zaragoza pierde acceso a monumentos únicos como: las madrasas históricas, como la Bou Inania y la Al-Attarine, auténticas joyas arquitectónicas del siglo XIV decoradas con madera tallada, mosaicos y estuco, la curtiduría de Chouara, una de las más antiguas y fotogénicas del mundo, con sus fosas de tintes naturales que forman un mosaico de colores.
También, la mezquita y universidad de Al-Qarawiyyin, fundada en el año 859, considerada la institución universitaria en funcionamiento más antigua del planeta y la Bab Bou Jeloud, la espectacular Puerta Azul que da la bienvenida a la medina y se ha convertido en uno de los iconos visuales de Marruecos, el barrio de los zocos, los mausoleos de Moulay Idriss II y Sidi Harazem y museos tradicionales, como el Nejjarine de Artes de la Madera, ubicado en un antiguo caravansar, que ofrece además una terraza con vistas espectaculares de la ciudad.
En definitiva, Zaragoza se queda sin conexión directa con un destino que ofrecía cultura, historia y exotismo en estado puro a menos de tres horas de vuelo.
El contraste con Wizz Air
Mientras Ryanair anuncia recortes, otras aerolíneas ven una oportunidad. Es el caso de la húngara Wizz Air, que ha lanzado un ambicioso plan de expansión en España. La compañía prevé diez millones de asientos y la apertura de 35 nuevas rutas hasta marzo, conectando 16 aeropuertos españoles con ciudades de toda Europa.
Entre las novedades destacan rutas como Santander-Bucarest, Zaragoza-Roma, Bucarest y Cluj-Napoca, además de conexiones desde Gran Canaria hacia Budapest, Roma, Breslavia y Bucarest, o desde Tenerife hacia Viena, Budapest, Milán, Roma, Venecia, Gdansk, Katowice y Varsovia. En Fuerteventura operará vuelos a Katowice y Varsovia.
El recorte de Ryanair llega en un momento delicado para el aeropuerto zaragozano, que busca reforzar su papel como infraestructura clave de la comunidad. La pérdida de la ruta con Fez es solo un ejemplo del impacto que estas decisiones tienen no solo en los pasajeros, sino también en la proyección internacional de Zaragoza.

