Zaragoza para millennials: cuando había cientos de coches y grandes almacenes de nombre Gay

En la Zaragoza de los 70, los 80 y los 90, el coche era el dueño de calles como Alfonso I, y la ciudad estaban salpicada de grandes almacenes como Gay. 

Los grandes almacenes Gay fueron una revolución en la ciudad / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Los grandes almacenes Gay fueron una revolución en la ciudad / Gran Archivo Zaragoza Antigua

Desde hace unos años, las zonas peatonales se extienden por el centro de Zaragoza para mejorar el entorno urbano, hacer la ciudad más amable y mejorar la sostenibilidad. Particularmente, las calles peatonales se concentran en el casco histórico de la ciudad y en el entorno de Independencia. La plaza del Pilar, el Coso Alto, Cinco de Marzo, San Miguel, Méndez Nuñez, la plaza de Santa Engracia... Pero en otro tiempo, no fue así. 

Los coches eran los dueños y señores incluso de las calles más estrechas de la capital aragonesa. Salvo la bandeja central de la plaza del Pilar, justo enfrente de la basílica, el resto de este espacio hoy peatonal era un compendio de viales por los que pasaba el tráfico, jardines y aparcamientos. 

Y la calle Alfonso I, con sus peleterías, sus boutiques y sus joyerías, tenía dos carriles. Entre firmas como La Casa Blanca, La Campana de Oro, la Joyería Aladrén, Vidal Beltrán, Almacenes Florida, La Parisien, Bellostas o la platería Martín Blasco, los coches circulaban a toda velocidad por esta vía camino de la plaza del Pilar.

Por la calle Alfonso circulaban coches camino del Pilar / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Por la calle Alfonso circulaban coches camino del Pilar / Gran Archivo Zaragoza Antigua

En aquella Zaragoza que se modernizaba a pasos agigantados, que pasaran los coches por el corazón de la ciudad era un símbolo de modernidad. Frente a la tendencia actual de expulsar a los vehículos de las zonas más céntricas de las ciudades, en aquel momento el coche dominaba el ecosistema urbano, permitiéndosele el paso por todas las calles que tuviera la anchura necesaria.

Y esa anchura, era mínima en muchos casos. De hecho, en numerosas calles del Casco Histórico, las aceras eran tan minúsculas que no podía andar ni una persona. Todo, para que ese símbolo de modernidad que era el coche particular pudiera acceder hasta el último rincón de la ciudad. Pero en 2001, todo cambió. Tras un intenso debate con múltiples voces en contra que auguraban el fin de la calle Alfonso, el alcalde del Partido Popular José Atarés apostó por peatonalizar la calle, cambiando por completo el aspecto de esta céntrica vía gracias al proyecto del arquitecto José de Yarza Miñana.

LOS GRANDES ALMACENES GAY

Las rebajas de Don Julio eran populares en toda la ciudad / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Las rebajas de Don Julio eran populares en toda la ciudad / Gran Archivo Zaragoza Antigua

Mucho antes de esa peatonalización, la calle Alfonso I vivió la apertura de unos grandes almacenes hoy desaparecidos y que transformaron la forma de comprar de los consumidores zaragozanos. Entre tiendas de moda y locales de alta joyería, en 1967  se inauguró en la calle Alfonso I el flamante edificio de los almacenes Gay. Ese mismo año, también abrió el Sepu de Independencia. 

Estos grandes almacenes fueron el primer edificio comercial con fachada opaca de la ciudad. Y tenían nada más y nada menos que ocho plantas unidas por escaleras mecánicas y ascensores, una absoluta novedad en la capital aragonesa. 

A la inauguración, los zaragozanos acudieron en masa para descubrir las novedades que había en las plantas de moda, hogar, deportes... Al éxito del gran almacén de Alfonso (Gay tenía un establecimiento más pequeño en Delicias, en la calle Unceta desde 1977), contribuyó de forma decisiva sus campañas publicitarias. 

De hecho, las rebajas de Don Julio arrasaban en la ciudad, y todavía son recordadas por las personas de más edad. Don Julio era un personaje ficticio creado por el dibujante y escaparatista de los almacenes, José Luis Delgado, inspirándose en el auténtico Don Julio, padre del propietario de los almacenes, José Luis Gay. 

La imagen de Don Julio en el gran cartel que se situaba sobre la entrada principal en la confluencia de Alfonso con Fuenclara era un clásico y un reclamo comercial de primer orden en esa Zaragoza desarrollista que comenzaba a recuperar el nivel de consumo tras los años de hambruna de la posguerra. En esas rebajas, llegó a sortearse incluso un mini. 

Con las crisis económicas de los años 80, y la llegada de nuevos formatos comerciales, este gran almacén entró en un periodo de decadencia que le llevó a hacer un par de regulaciones de empleo. Con el fin de tratar de reflotar el edificio, en octubre de 1997 el centro comercial pasó a llamarse 'CadaCual", siendo cerrado al poco tiempo para reconvertir el edificio en un bloque de oficinas, 

 En octubre de 1997 cambió de nombre y pasó a llamarse “CADACUAL” cerrando definitivamente poco después y rehabilitando el edificio entero para oficinas, en cuyo bajo abrieron de forma sucesiva un Vips, un Tiger, y una tienda Normal, inaugurada en mayo pasado. 

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