Alberto Izquierdo se queda solo en el PAR y acelera la decisión clave: ¿coalición con Azcón?

Izquierdo llega como candidato en un partido que necesita dos cosas a la vez: volver a ser útil y, al mismo tiempo, no diluirse.
El portavoz del PAR en las Cortes, Alberto Izquierdo, en su despacho / Álvaro Calvo
El portavoz del PAR en las Cortes, Alberto Izquierdo, en su despacho / Álvaro Calvo

La candidatura del presidente del PAR y actual diputado autonómico, Alberto Izquierdo, es la única que ha registrado este partido en el proceso abierto para que concurrieran aquellos militantes que quisieran encabezar las listas del PAR para las próximas elecciones autonómicas del próximo 8 de febrero.

La dirección lo enmarca en los propios estatutos del partido. El secretario general, Francisco Nasarre, ha explicado que no se celebrarán primarias al existir un único aspirante y que la candidatura será designada directamente por la Comisión Ejecutiva en su reunión del lunes 22 de diciembre. En ese mismo encuentro se organizará la maquinaria electoral: equipo de campaña, representantes y administradores. Todo con un reloj que corre más rápido que nunca.

La fotografía es relevante por lo que dice y por lo que sugiere. Lo primero: Izquierdo será, salvo giro inesperado, el rostro del PAR en unas elecciones anticipadas que han comprimido plazos y han obligado a los partidos a elegir rápido. Aragón votará el 8-F tras el adelanto anunciado por Jorge Azcón en un contexto de bloqueo presupuestario y ruptura política con Vox.

Y lo segundo: el movimiento del PAR vuelve a poner sobre la mesa un debate que ya sobrevuela los despachos desde hace semanas: la alta probabilidad de que el partido busque un encaje postelectoral con el PP si los números lo permiten. No es una novedad en la política aragonesa, pero sí adquiere otra dimensión por el momento que atraviesa el PAR y por la estrategia que persigue Azcón: reducir dependencias y ampliar apoyos para construir una mayoría más estable en las Cortes.

Izquierdo llega como candidato en un partido que necesita dos cosas a la vez: volver a ser útil y, al mismo tiempo, no diluirse. Por eso, puertas adentro, se interpreta que el PAR intentará reivindicar perfil aragonesista propio en campaña —“defender los intereses de los aragoneses”, en palabras de Nasarre— mientras mantiene margen para negociar después. Porque el tablero del 8-F no solo decidirá quién gobierna; decidirá también quién tiene fuerza para condicionar el próximo Ejecutivo.

En ese escenario, la candidatura única funciona como mensaje interno y externo: el PAR busca cerrar filas, evitar ruido y centrarse en una campaña corta donde cada día cuenta. Pero también despeja una incógnita: con Izquierdo como jefe de cartel, el partido entra en la carrera con liderazgo definido… y con la mirada puesta en el día después, donde una coalición o acuerdo con el PP de Azcón aparece como una opción cada vez más presente en el debate político aragonés.

El lunes 22, con la ratificación formal, empezará la cuenta atrás real. Y ahí el PAR tendrá que responder a la pregunta clave: si su apuesta es competir para crecer… o competir para volver a ser decisivo.

Comentarios