Los atascos en el Pirineo no terminan: un embudo de vehículos durante horas

El tramo más conflictivo se encuentra entre Canfranc Pueblo y Castiello de Jaca debido a la reducción de velocidad impuesta por las travesías.

Un fin de semana más, el retorno de los esquiadores desde las estaciones del Pirineo aragonés ha generado importantes retenciones en las principales vías de la comunidad. Los atascos comenzaron sobre las cinco de la tarde del domingo y se extendieron en algunos tramos hasta las ocho y media de la noche, afectando especialmente a la A-23, la N-330 y la N-260a.

La Dirección General de Tráfico (DGT) informó de las primeras retenciones minutos después de las cinco, coincidiendo con el cierre de las estaciones de esquí. Los puntos más afectados fueron Artosilla (Sabiñánigo), Huesca y Orós Bajo (Biescas). Las congestiones se produjeron en la A-23, entre los kilómetros 406 y 403 en sentido decreciente, así como en la N-330, del p.k. 622 al 614. También hubo atascos en la autovía a su paso por Huesca (p.k. 357 al 360) y en la N-260a, entre Orós Bajo y Artosilla (p.k. 504 al 517).

Los atascos comienzan poco después de Sabiñánigo y se prolongan hasta Lanave en dirección a Huesca, con puntos críticos en Hostal de Ipiés. En las últimas semanas, la situación se ha agravado en la capital oscense debido a un desvío en la A-23 por obras de reparación de un viaducto, lo que reduce la circulación a un solo carril en un tramo de 500 metros.

Una temporada exitosa pero... con obras y atascos

Las estaciones de esquí aragonesas han registrado otro fin de semana de gran afluencia, el tercero consecutivo en febrero, gracias a las nevadas recientes que han dejado espesores de entre 30 y 70 centímetros. Este mes se perfila como el mejor de la temporada, impulsado también por las Semanas Blancas de los escolares.

Sin embargo, esta elevada asistencia también supone un reto para la movilidad. Más allá de los accesos a las estaciones, que se congestionan momentáneamente a la hora del cierre (17:00), los problemas de tráfico se concentran en la N-330, en el valle del Aragón, y en la N-260a, en el valle de Tena.

En la primera, el tramo más conflictivo se encuentra entre Canfranc Pueblo y Castiello de Jaca debido a la reducción de velocidad impuesta por las travesías. En la segunda, la salida de Biescas se convierte en un punto problemático al confluir los vehículos procedentes del puerto de Cotefablo.

Las soluciones a largo plazo

Uno de los principales cuellos de botella es la confluencia de tráfico en Sabiñánigo, donde se unen los vehículos de ambos valles en la N-330. Además, el tráfico procedente de Jaca pasa de una autovía con dos carriles por sentido a una carretera nacional con uno solo por sentido.

La solución a este problema llegará con la finalización de la variante de Sabiñánigo en la A-23, actualmente en obras y cuya apertura está prevista para finales de 2025 o principios de 2026. Mientras tanto, las retenciones seguirán siendo una constante para los conductores que regresan de disfrutar de la nieve en el Pirineo aragonés.

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