El candidato de Vox en Aragón ya tiene nombre: Alejandro Nolasco, confirmado para el 8F

Su trayectoria política arrancó en lo municipal: fue concejal en el Ayuntamiento de Teruel durante cuatro años.
El portavoz de Vox en las Cortes, Alajendro Nolasco, en el hemiciclo / Álvaro Calvo
El portavoz de Vox en las Cortes, Alajendro Nolasco, en el hemiciclo / Álvaro Calvo

La confirmación llegó cuando el calendario ya no daba más margen. En el último día del año, Vox ha despejado la incógnita y ha puesto nombre y apellido a su apuesta para el 8 de febrero en Aragón: Alejandro Nolasco volverá a ser el candidato a la Presidencia del Gobierno autonómico.

La decisión, oficializada este 31 de diciembre por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), mantiene la línea habitual del partido: estirar los tiempos, minimizar el foco en la figura individual y subrayar que lo decisivo —insisten— es la “marca”.

Nolasco regresa así al primer plano de una carrera política que, en Aragón, ha estado marcada por giros rápidos. Ya encabezó la lista en mayo de 2023, cuando Vox logró siete diputados y se convirtió en actor imprescindible para la gobernabilidad.

Aquel resultado abrió la puerta al acuerdo con el PP de Jorge Azcón y situó al dirigente de Vox en la vicepresidencia del Ejecutivo aragonés, un cargo que mantuvo hasta julio de 2024, cuando la dirección nacional ordenó abandonar todos los gobiernos autonómicos compartidos con los populares.

Alejandro Nolasco: retrato de un candidato

El retrato que Vox proyecta de su candidato busca reforzar esa idea de perfil sólido y disciplinado. Nolasco (Pamplona, 1991), criado en Teruel, es abogado, escritor y está graduado en Filosofía. A su trayectoria institucional se suma un elemento orgánico clave: es vocal del CEN, el máximo órgano de dirección del partido y el que decide, en última instancia, los nombres que encabezan cada cita electoral.

Su llegada a esa cúpula se produjo en enero de 2024, coincidiendo con la reelección de Santiago Abascal y con una remodelación interna que dio peso a los vicepresidentes autonómicos, los cargos de mayor rango gubernamental que Vox ha alcanzado hasta ahora.

En ese contexto, Nolasco se consolidó como parte de una generación a la que Abascal ha querido impulsar: con 34 años, figura entre los perfiles más jóvenes del núcleo dirigente, en un momento en el que el partido ha vivido ajustes y tensiones internas. La estrategia ha sido clara: reforzar caras con proyección, cohesionar el mensaje y premiar la lealtad a la línea nacional, especialmente tras la salida de Vox de los ejecutivos del PP.

Porque, tras aquella ruptura del verano de 2024, la visibilidad pública de Nolasco se redujo. Su papel quedó centrado en la portavocía parlamentaria en las Cortes de Aragón, lejos de la exposición diaria del Gobierno. Ahora, la dirección nacional interpreta esa continuidad como una señal de fidelidad al proyecto, frente a otros dirigentes que optaron por abandonar el partido tras la salida de los gobiernos autonómicos.

Su trayectoria política arrancó en lo municipal: fue concejal en el Ayuntamiento de Teruel durante cuatro años, etapa en la que fue consolidando su liderazgo interno hasta convertirse en presidente provincial de Vox en 2020. En lo académico, es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, graduado en Filosofía por la UNED y doctorando en Historia por la Universidad CEU San Pablo. En lo profesional, ejerce como abogado en Teruel, donde cuenta con despacho propio.

Con su designación, Vox entra de lleno en la precampaña de unas autonómicas adelantadas por el bloqueo presupuestario. El 8F abre un escenario distinto al de 2023, pero con un punto común: Nolasco vuelve a situarse en el centro del tablero, con la misión de crecer en escaños y presionar al PP desde una posición que el partido considera decisiva. En Aragón, donde la aritmética suele ser estrecha, Vox apuesta por repetir una idea: volver a ser llave. Y esta vez, hacerlo con el mismo candidato.