Nolasco apunta a los potenciales pactos del PP tras el 8F: "Azcón quiere pactar con Teruel Existe"
La plaza del Torico, en Teruel, fue este lunes el escenario elegido por Vox para fijar su relato sobre el adelanto electoral en Aragón. Con las Cortes ya disueltas y la fecha del 8 de febrero de 2026 marcada en el calendario, el portavoz de la formación en el Parlamento autonómico, Alejandro Nolasco, responsabilizó directamente al presidente Jorge Azcón de haber llevado la legislatura a una ruptura “buscada” y cargó contra lo que considera una estrategia premeditada del PP.
Según Nolasco, la convocatoria anticipada no responde a un bloqueo puntual de los presupuestos, sino a una maniobra con un objetivo político: lograr una mayoría que permita al PP gobernar sin depender de pactos y, en su opinión, “aplicar políticas socialistas” con margen suficiente. El dirigente de Vox sostuvo que Azcón pretende “el monopolio” de la gestión autonómica, y situó esa idea en el centro de su crítica: el adelanto sería, a su juicio, la forma de librarse de condicionantes y ejecutar un programa que Vox rechaza, venga de quien venga.
El portavoz fue más allá y afirmó que la decisión de ir a elecciones estaba “tomada desde hace mucho tiempo”. En su intervención, vinculó esa hipótesis a la coyuntura nacional y al momento del PSOE, al que atacó duramente al aludir a escándalos y desgaste, defendiendo que el PP intenta aprovechar ese contexto para minimizar a los socialistas en Aragón y reforzar su posición en las urnas.
En paralelo, Nolasco presentó a Vox como una fuerza que, dijo, se opone a esas “políticas socialistas” las impulse el PSOE o el PP. Dentro de ese paquete incluyó cuestiones como el “fanatismo climático”, la presión fiscal y la financiación de ONG, además de insistir en que el crecimiento electoral de su partido preocupa al PP aragonés de cara a futuros ciclos políticos.
La intervención en Teruel también sirvió para abrir un frente sobre posibles alianzas tras el 8F. Nolasco deslizó que Azcón buscaría entendimientos con Aragón–Teruel Existe, formación a la que atribuyó un electorado “de izquierdas” y a la que acusó de conformarse con cuotas de poder institucional. Frente a ese escenario, sostuvo que Vox no aspira a “carguitos”, sino a condicionar las políticas públicas.
Uno de los mensajes más repetidos en su comparecencia fue el coste de la convocatoria. Nolasco calificó el adelanto como un “capricho” que, afirmó, supondrá 4 millones de euros para los aragoneses.
Y aprovechó para trazar un paralelismo entre comunidades gobernadas por el PP: criticó que Azcón no haya seguido el camino de los pactos con Vox en Valencia y, en cambio, lo comparó con el estilo de la presidenta extremeña María Guardiola, a la que señaló como ejemplo de un PP que se desplaza hacia posiciones que Vox considera “de izquierda”.
Además, el portavoz de Vox insistió en uno de sus argumentos clave durante la negociación presupuestaria: aseguró que su partido no tuvo acceso al proyecto completo de cuentas autonómicas —“más de 7.000 folios”, subrayó— y denunció que se les dio un plazo mínimo para decidir sin disponer del documento, una forma de proceder que tachó de calculada y dirigida a forzar el choque.
Con la precampaña en marcha, Nolasco cerró su intervención reafirmando la ambición electoral de su formación y enumerando los ejes que Vox quiere convertir en banderas: inmigración ilegal, devoluciones amparadas en la legislación de extranjería, rebaja de impuestos, prioridad en vivienda y mejoras en carreteras e infraestructuras. En Teruel, Vox dejó clara su intención: no solo disputar el relato del adelanto, sino convertir el 8F en un plebiscito contra el rumbo que, según Nolasco, Azcón pretende imprimir a Aragón.



