De ser un centro de emergencias en Villanueva de Gállego a un icono de la arquitectura

Cuenta con una inversión estimada de 2.560.000 euros repartidos en seis año
Imagen de la base de Villanueva de Gállego. / GOBIERNO DE ARAGÓN
Imagen de la base de Villanueva de Gállego. / GOBIERNO DE ARAGÓN

Lo que comenzó como una infraestructura destinada a operaciones críticas en Aragón, se ha convertido en una pieza clave del panorama arquitectónico de la comunidad autónoma. La nueva base de emergencias situada en el parque industrial aeronáutico de Villanueva de Gállego ha sido seleccionada como uno de los proyectos finalistas del prestigioso premio García Mercadal de arquitectura. Esta distinción, impulsada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, reconoce anualmente las propuestas más destacadas en diseño y ejecución arquitectónica en la comunidad.

Con una superficie construida de 1.720 metros cuadrados, esta instalación responde tanto a necesidades operativas como a criterios estéticos y funcionales. Firmada por los arquitectos Santiago Carroquino y Marta Quintilla, la base fue concebida como un espacio flexible y eficiente, adaptado a los diferentes usos que requiere la gestión de emergencias. Está organizada en tres zonas diferenciadas: un hangar con capacidad para dos helicópteros, garajes para vehículos de protección civil e incendios forestales, y una zona de vida que integra oficinas, dormitorios y espacios comunes.

El edificio se distribuye en una orientación este-oeste, articulado en torno a patios interiores que aportan luz natural y favorecen la ventilación cruzada. Cada zona está posicionada estratégicamente según su proximidad a la zona de aterrizaje, una decisión clave para optimizar los tiempos de respuesta. El confort acústico también ha sido prioritario, especialmente en las áreas destinadas al descanso del personal operativo.

Una de las señas de identidad del proyecto es su envolvente metálica continua, construida en seco con paneles de Europerfil. Esta solución confiere una imagen unitaria y contemporánea al conjunto, al tiempo que facilita el mantenimiento. Por contra, en los espacios interiores donde se buscaba una mayor calidez (como los dormitorios y zonas comunes) se ha optado por carpintería de eucalipto. La iluminación natural, resuelta mediante superficies de policarbonato y aberturas específicas, garantiza tanto la eficiencia energética como el bienestar de los ocupantes.

Más allá de su valor arquitectónico, la base forma parte de una estrategia más amplia en materia de emergencias. En el mismo emplazamiento, se ha previsto la construcción de una nave logística para el almacenamiento y distribución de material crítico. Esta unidad centralizará equipos de protección individual, recursos de intervención y vehículos como los Puestos de Mando Avanzado (PMA), garantizando una autonomía operativa en momentos de crisis.

Con una inversión estimada de 2.560.000 euros repartidos en seis años, esta actuación se enmarca dentro del Plan de Infraestructuras de Protección Civil de Aragón, presentado el pasado 3 de abril. El objetivo: dotar a la comunidad de infraestructuras accesibles, modernas y preparadas para responder de forma eficaz ante cualquier emergencia en el territorio.

De ser un centro logístico de emergencias a convertirse en un referente arquitectónico, la base aérea de Villanueva de Gállego representa una conjunción poco habitual entre técnica y diseño. Una obra que, sin perder de vista su funcionalidad esencial, ha sabido elevar su impacto más allá de lo operativo.

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