Los embalses de Huesca, ¿lugares de turismo? El plan de la DPH tiene detractores
En la provincia de Huesca, los embalses se han convertido en un tema clave tanto para el desarrollo local como para la gestión de los recursos hídricos. Estos embalses, vitales para el riego y la producción de energía, han generado en los últimos años un creciente interés por su potencial turístico. Sin embargo, la planificación de su uso para el turismo no está exenta de controversia.
La Diputación Provincial de Huesca (DPH) ha presentado un plan para regular los usos turísticos del embalse de San Salvador, pero esto ha generado críticas, especialmente por parte de organizaciones que piden una visión más global que contemple las cuencas de los ríos pirenaicos. La necesidad de una estrategia integrada que balancee los intereses de los territorios afectados se ha convertido en un debate clave para el futuro de estas infraestructuras.
La Asociación de Entidades Locales del Pirineo Aragonés (Adelpa) ha sido una de las principales voces críticas con la propuesta de la DPH. La organización ha insistido en que la planificación turística no debe limitarse a un único embalse, sino que debe extenderse a toda la cuenca de los ríos que alimentan estas grandes masas de agua. Según Adelpa, esto es fundamental para evitar desequilibrios entre los territorios que albergan los embalses y aquellos que, aunque no cuentan con estas infraestructuras, se benefician de los recursos hídricos generados por los mismos.
El principal argumento de la organización es que el uso turístico de los embalses debe ser una actividad beneficiosa para toda la zona, no solo para aquellos municipios cercanos a las aguas. En este sentido, la presidenta de Adelpa, Begoña Dorado, ha destacado que en muchas ocasiones los territorios que ceden sus recursos hídricos para el abastecimiento de estos embalses no pueden garantizarse el uso turístico de los mismos. Este es un punto especialmente sensible en años de sequía, cuando el nivel de agua en los embalses desciende considerablemente y limita las actividades recreativas.
Para ejemplificar los riesgos de una planificación descompensada, Dorado ha señalado el caso de La Puebla de Castro, un municipio en la comarca de Ribagorza que en 2016 sufrió cortes en el suministro de agua potable. En situaciones extremas como esa, los pueblos que dependen del agua embalsada no solo se enfrentan a problemas de abastecimiento, sino también a la pérdida de una fuente clave de ingresos derivados del turismo. El aprovechamiento turístico de los embalses es, en muchos casos, una de las pocas formas de generar actividad económica en zonas rurales, especialmente en áreas que luchan contra la despoblación.
Ante esta situación, Adelpa ha presentado una propuesta concreta. En su resolución, la asociación solicita que se garantice una lámina mínima de agua en los embalses durante los meses de mayor afluencia turística, es decir, julio y agosto. Esta medida busca asegurar que las actividades turísticas, como deportes acuáticos o paseos en barco, puedan desarrollarse de manera continua, incluso en años con menor disponibilidad de agua. Además, la organización reclama una mayor participación de los agentes sociales en la planificación de estos proyectos, de forma que todos los interesados tengan voz en el proceso.
El debate sobre el futuro turístico de los embalses de Huesca es solo una parte de un fenómeno más amplio en el que los territorios rurales luchan por encontrar un equilibrio entre la conservación de sus recursos naturales y la explotación turística. Si bien el turismo puede ser un motor económico importante, la gestión de los embalses debe ser una tarea que contemple tanto la sostenibilidad ambiental como el bienestar de las comunidades locales.
El tiempo dirá si el futuro turístico de los embalses de Huesca puede materializarse de manera equilibrada, pero lo que parece claro es que la planificación deberá ser más que una simple solución para un solo embalse.


