Más de 510.000 afiliados y récord de empleo: Aragón llega fuerte a 2026 pero con incertidumbre internacional
La economía aragonesa cerró 2025 con notable fortaleza, pero el horizonte se complica. Así lo refleja el informe semestral de Perspectivas Económicas de Aragón, presentado este jueves por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza y elaborado por la consultora ESI bajo la dirección del profesor de la Universidad de Zaragoza Marcos Sanso. El diagnóstico combina datos positivos —crecimiento por encima de la media española, récords de empleo— con una advertencia clara: el contexto internacional vuelve a estar marcado por una incertidumbre elevada que moderará el ritmo de crecimiento en los próximos dos años.
2025, el año de los récords: más de 510.000 afiliados
Los datos de 2025 hablan por sí solos. La economía aragonesa creció cerca del 3%, una décima por encima de la media española, y el mercado laboral alcanzó máximos históricos. En enero de 2026, el número de afiliados al régimen general de la Seguridad Social superó los 510.000, una cifra sin precedentes en la comunidad. La productividad también evolucionó de forma destacada: entre 2021 y 2025 creció al 2,29% anual en Aragón, más del doble que la media española, que se quedó en el 0,99%.
Por sectores, el informe señala el dinamismo del sector servicios, cuya actividad creció un 7,6% en Aragón en diciembre de 2025, y el buen comportamiento del comercio minorista. La industria, en cambio, muestra señales de moderación: los últimos datos disponibles reflejan una ligera caída de la producción industrial a comienzos de 2026, una tendencia que habrá que seguir de cerca en los próximos meses dado el peso que el sector manufacturero tiene en la estructura productiva aragonesa.
El doble choque: Trump y Oriente Próximo
El tono optimista de los datos de 2025 choca con un escenario internacional que se ha complicado en muy poco tiempo. El informe identifica dos focos de tensión que ya están dejando huella en los mercados y que condicionarán la economía aragonesa en 2026 y 2027.
El primero es el denominado "shock Trump": las tensiones comerciales derivadas de la política arancelaria de la administración estadounidense, que han generado incertidumbre en las cadenas de suministro globales y afectan especialmente a economías exportadoras como la aragonesa.
El segundo es el nuevo conflicto en Oriente Próximo, con el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya está teniendo repercusiones directas en los mercados energéticos y en el comercio internacional. El petróleo ha repuntado con fuerza tras el estallido de ese conflicto, lo que presiona los costes de empresas y familias.
La inflación, eso sí, se mantiene en niveles contenidos: un 2,3% interanual en febrero de 2026, próximo al objetivo del 2% del Banco Central Europeo.
Previsiones para 2026 y 2027: menos gas pero mejor que España
Ante ese escenario, el informe prevé una moderación del crecimiento. Para 2026, la estimación es un incremento del PIB del 2,1% en Aragón, una décima por encima de la previsión para el conjunto de España (2%). En 2027, el ritmo bajaría ligeramente hasta el 2% en la comunidad, frente al 1,8% nacional. Aragón, en definitiva, seguiría creciendo por encima de la media española, aunque a menor velocidad que en los años anteriores.
El mercado laboral acompañaría esa moderación. Las previsiones apuntan a una tasa de paro del 7,6% a finales de 2026, que podría repuntar hasta el 8,2% en 2027. Ambas cifras quedan claramente por debajo de la media nacional, lo que consolida a Aragón como una de las comunidades con menor desempleo de España.
Los factores que protegen a Aragón
El informe no es pesimista. Junto a los riesgos, Sanso y su equipo identifican una serie de factores estructurales que pueden amortiguar el impacto de las turbulencias internacionales. La apertura exterior de la economía aragonesa, el dinamismo de su mercado laboral, la llegada de inversión en sectores como las energías renovables, la logística o la tecnología, y una cartera relevante de nuevos proyectos empresariales configuran un colchón que no todas las comunidades tienen.
Zaragoza, como eje del corredor logístico del Ebro y sede de empresas industriales de primer nivel, concentra buena parte de esos activos. La conclusión del informe es que Aragón afronta una fase de menor crecimiento, pero con bases sólidas para seguir comportándose mejor que el conjunto de la economía española. El reto es que esas bases aguanten si la incertidumbre internacional se prolonga más de lo previsto.

