Las mermeladas artesanas que se elaboran en un pequeño pueblo de Teruel
El mundo rural aragonés está repleto de emprendedores que dinamizar el territorio con su actividad, elaborando productos gourmet que elevan a otro nivel la gastronomía de nuestra Comunidad. Un buen ejemplo lo encontramos en Fonz-Calanda. En esta localidad turolense se encuentra Mermeladas El Ababol.
Una pequeña empresa liderada por Manuela, que tiene el anhelo de ofrecer productos elaborados siguiendo un método de elaboración artesano para tratar de recuperar sabores de antaño, mientras se crean nuevas variedades con el fin de sorprender en la cocina actual.
Manuela nació en Fonz-Calanda. Y esa de unas personas que han apostado por vivir en su pueblo y desarrollar allí su carrera profesional mientras ve crecer a sus hijas. Para esta emprendedora, "Los recuerdos son lo más bonito que tenemos y nuestras mermeladas están elaboradas con muchos de ellos".
Muchos de esos recuerdos están pegados al olor a membrillo que inundaba la calle durante el camino hasta casa cuando salía de la escuela, o a las tardes en las que su madre le dejaba una cuchara de madera mientras le preparaba la merienda, para que pudiera regirar la mermelada para que no se pegara.
Mermeladas gourmet elaboradas como siempre
De esos sueños y recuerdos surge El Ababol. Todo comenzó cuando un verano, Manuela se puso a vender en un festival de artes escénicas que se celebraba en Fonz-Calanda la mermelada de melocotón que tenía hecha para casa. Tras vender todas las existencias, al año siguiente preparó mermeladas de más sabores, y volvió a venderlas todas. Y al tercer año del festival, los asistentes al mismo iban de propio buscando el puesto de venta de las mermeladas. Desde entonces, han pasado 14 años.
¿El motivo de su éxito? Esas mermeladas sabían como las que hacían sus abuelos en los pueblos. Ese fue el punto de partida de este obrador que elabora las mermeladas a la forma de siempre, con paciencia y amor, con ingredientes naturales y de primera calidad y sin utilizar químicos ni gelatinas.
En sus elaboraciones esta artesana trata de recuperar los sabores de antes, mientras busca de forma continua combinaciones y maridajes para innovar y crear nuevas variedades con las que sorprender a sus clientes.
Para crear esas mermeladas, usan ingredientes tan variados como el albaricoque, la naranja, el membrillo o el melocotón, al aceite de oliva, las aceitunas, la albahaca, el cacao, las borrajas, el tomate rosa o las semillas de amapola.
Y entre las múltiples variedades que tienen a la venta, hay mermeladas como la de calabaza y naranja confitada, la de tomate o con trufa negra, o la de cherrys confitados. También hay mermeladas de Garnacha con Tierramaestrazgo, de melocotón embolsado del Bajo Aragón o de fresas con chocolate, por poner solo unos ejemplos..
En la actualidad, sus mermeladas se venden en su propia página web, y en tiendas gourmet, fruterías o carnicerías de varias provincias españolas, incluyendo la capital española.

