Luz verde a la variante norte de Jaca: arranca la licitación del bypass entre la A-21 y la A-23 por 139M

La batalla legal paralizó el desarrollo hasta que, en 2023, la Audiencia Nacional cerró definitivamente el conflicto y dio vía libre al proyecto por el norte.
El norte de Jaca tendrá una variante -o bypass- para descongestionar el tráfico / HOY ARAGÓN
El norte de Jaca tendrá una variante -o bypass- para descongestionar el tráfico / HOY ARAGÓN

El Gobierno central ha dado por fin el paso que Jaca y el Pirineo aragonés llevaban años esperando. El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a sacar a concurso las obras de la variante norte de Jaca, el tramo que conectará la autovía A-21 (Autovía de los Pirineos) con la A-23 (Autovía Mudéjar). El presupuesto previsto asciende a 139,6 millones de euros (sin IVA), una inversión clave para cerrar uno de los grandes “agujeros” de la red viaria hacia las estaciones de esquí.

La actuación, largamente reclamada por vecinos y usuarios, pretende acabar con una imagen que se repite cada puente y fin de semana de nieve: caravanas interminables atravesando Jaca, travesías saturadas y una ciudad obligada a soportar un tráfico que no tiene como destino el municipio, sino el Pirineo.

La construcción de la A-21 entre Pamplona y Jaca, inaugurada hace pocos meses / HOY ARAGÓN
La construcción de la A-21 entre Pamplona y Jaca, inaugurada hace pocos meses / HOY ARAGÓN

Una autovía que bordeará Jaca por el norte

La nueva variante discurrirá al norte del casco urbano y articulará un corredor continuo de alta capacidad. Por un lado enlazará, en su extremo oriental, con el tramo de la A-23 entre Sabiñánigo y Jaca; por el otro, se conectará con los sectores ya en servicio de la A-21 rumbo a Puente la Reina. Junto con la A-22 (Lleida-Huesca), este eje formará una alternativa al tradicional corredor del Ebro para el tráfico de largo recorrido, reforzando la vertebración de Aragón y su conexión con Navarra y Cataluña.

Más allá de la perspectiva estratégica, la obra tiene una traducción muy directa en la vida cotidiana: los vehículos de medio y largo recorrido dejarán de estar obligados a cruzar Jaca por las actuales N-330a y N-240, dos travesías con límites de 50 km/h, semáforos, pasos de peatones y múltiples cruces que ralentizan la circulación y disparan el riesgo de accidentes.

Menos ruido, más seguridad y viajes más cortos

La puesta en marcha de la variante supondrá descargar de tráfico pesado y de paso el casco urbano, con un impacto notable en la calidad de vida de los vecinos: menos ruido constante, menos emisiones dentro de la ciudad y menos conflictos entre coches, camiones y peatones.

Al mismo tiempo, los usuarios habituales de la ruta Zaragoza-Pirineo verán reducido su tiempo de viaje al evitar el “cuello de botella” urbano y su denso entramado de intersecciones.

El proyecto contempla un tramo de 8,05 kilómetros de autovía con doble calzada, separadas por una mediana cuyo ancho variará entre los 3,5 y los 7 metros según el punto. Cada sentido contará con carriles de 3,5 metros, arcenes exteriores de 2,5 e interiores de 1, lo que equipara esta variante a cualquier tramo estándar de la red estatal de alta capacidad.

Para garantizar la conexión con el entorno y con las rutas actuales, se levantarán tres enlaces: Jaca Este, que dará servicio a un centro comercial, urbanizaciones cercanas y a la parte oriental de la ciudad; Jaca Norte, que canalizará el tráfico hacia la N-330 en dirección Somport y a la propia N-330a de acceso directo a Jaca; y Jaca Oeste, que conectará con la N-240 y la A-2605, facilitando los movimientos hacia los valles cercanos.

Viaductos, túnel y protección ambiental

La complejidad del trazado obliga a una importante obra de ingeniería. El proyecto incluye tres viaductos –uno en el enlace de Jaca Norte, otro sobre el río Aragón y un tercero sobre el arroyo Castiella–, cinco pasos superiores, una pasarela peatonal y cinco pasos inferiores, además de la ampliación de otras dos estructuras subterráneas ya existentes.

Uno de los elementos singulares será un falso túnel de unos 200 metros en la zona del hospital de Jaca, pensado tanto por criterios de integración paisajística como de reducción de impacto acústico.

En el apartado ambiental, Transportes prevé recuperar la tierra vegetal para reutilizarla en taludes, llevar a cabo siembras y plantaciones que “camuflen” visualmente la infraestructura y habilitar pasos que mitiguen el efecto barrera, con especial atención al trazado del Camino de Santiago, que cruza la zona. También se instalará vallado cinegético para evitar la irrupción de fauna en la calzada y se proyectan pantallas o soluciones acústicas en los puntos más sensibles.

Una obra anunciada… tras otro fin de semana de atascos

El anuncio del ministro se ha producido apenas horas después de un nuevo capítulo de retenciones en el eje Lanave-Sabiñánigo de la N-330, aún pendiente de convertirse en autovía. Durante el puente de la Constitución, miles de conductores volvieron a sufrir colas kilométricas tanto en la subida al Pirineo como en la operación retorno, alimentando la sensación de saturación crónica del corredor.

Desde el Gobierno central se subraya que la autorización del Consejo de Ministros permite ya lanzar la licitación, tal y como se había prometido antes de que terminara el año. A partir de ahora, el calendario dependerá de los plazos administrativos de concurso, adjudicación y posterior inicio de obras.

Mientras tanto, siguen pendientes otros eslabones clave de las autovías pirenaicas: en la A-21, el tramo entre Puente la Reina y Fago; en la A-23, la variante de Sabiñánigo y, sobre todo, el crítico enlace Lanave-Sabiñánigo, cuya conclusión se sitúa aún a varios años vista pese a las insistentes peticiones del Gobierno de Aragón de acortar tiempos.

El ministro Óscar Puentes y otras autoriades del Gobierno de España, durante la inauguración de la A-22 entre Pamplona y Jaca / Ministerio de Transporte
El ministro Óscar Puente y otras autoridades del Gobierno de España, durante la inauguración de la A-22 entre Huesca y Siétamo / Ministerio de Transporte

Un proyecto con años de bloqueo

La circunvalación de Jaca no es una novedad sobre el papel. El diseño lleva años redactado y en 2018 ya se habló de su ejecución. Sin embargo, el trazado quedó congelado por los recursos judiciales de la asociación Jaca Sin Perder el Norte, que reclamaba trasladar la variante al sur del municipio. La batalla legal paralizó el desarrollo hasta que, en 2023, la Audiencia Nacional cerró definitivamente el conflicto y dio vía libre al proyecto por el norte.

En febrero de este año se declaró la urgencia del procedimiento expropiatorio, un paso que anticipaba la voluntad de acelerar. La autorización del Consejo de Ministros supone ahora el empujón decisivo para que la obra abandone el papel y se convierta en máquinas, hormigón y asfalto.

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