¿Es Yesa un pozo sin fondo? Más dudas sobre su inestabilidad tras 500 millones invertidos
El reciente anuncio por parte del presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) sobre una nueva inversión de 47 millones de euros destinados a estabilizar las laderas del embalse de Yesa ha reavivado el debate sobre la seguridad de esta infraestructura y la gestión económica del proyecto. Diversos colectivos sociales y políticos han mostrado su preocupación por lo que consideran un gasto excesivo y carente de garantías técnicas suficientes.
Uno de los actores más críticos ha sido la Asociación Río Aragón, que lleva años denunciando la falta de transparencia y los riesgos asociados al recrecimiento del embalse. La entidad ha solicitado la realización de una auditoría pública que evalúe con detalle las decisiones adoptadas y los fondos empleados en el proyecto, que acumula ya cerca de 500 millones de euros invertidos. Para este colectivo, resulta especialmente significativo que la propia CHE reconozca, de forma implícita, que no puede garantizar de manera concluyente la seguridad futura del recrecimiento.
En este mismo sentido, la formación política Chunta Aragonesista ha calificado la nueva inversión como un "escándalo", en palabras de su secretaria territorial Verónica Villagrasa. La portavoz ha subrayado que esta cuantiosa suma se suma a un largo historial de sobrecostes y retrasos, y ha cuestionado la viabilidad y justificación técnica del proyecto a estas alturas.
Desde la Asociación Río Aragón, con sede en la localidad de Artieda, se ha criticado también la falta de rigor y transparencia con la que, a su juicio, actúa la CHE. En concreto, se refieren a la propuesta de redacción del denominado "Modificado 4", que contemplaba intervenciones como el desplazamiento de los aliviaderos en 47 metros, sin aportar la documentación técnica detallada ni una justificación clara de dicha medida.
Uno de los puntos más delicados señalados por los opositores es que, según informes técnicos previos como el elaborado por la consultora Geoconsult en 2019, el sistema formado por la ladera, la presa y el resto de la infraestructura asociada no puede considerarse estable si no presenta un factor de seguridad significativamente superior a la unidad. Esta condición es esencial para poder garantizar una estabilidad estructural robusta, especialmente tratándose de una obra hidráulica de grandes dimensiones y con implicaciones para la seguridad de las poblaciones ubicadas aguas abajo.
La estrategia planteada por la CHE para abordar la situación incluye ahora métodos de tipo observacional, es decir, intervenciones que se aplicarían en función de los movimientos detectados en el terreno. Sin embargo, desde organizaciones vecinales y municipios cercanos, como el de Sangüesa, se considera esta medida insuficiente y arriesgada, ya que deja en manos del monitoreo posterior la adopción de decisiones clave, en lugar de partir de certezas técnicas sólidas desde el inicio.


