Sara Gascón (My Coco): "Cuando emprendes tienes que tirarte confiando en que se abrirá el paracaídas"
En España se realizan cada año 16.000 mastectomías y sólo el 12% de las mujeres puede someterse a una reconstrucción mamaria inmediata.
Mejorar la calidad de vida de las pacientes que han sufrido cáncer de mama es el objetivo final de una compañía aragonesa, My Coco, dedicada a la producción de prótesis post mastectomía. Al frente de ella se encuentra la joven emprendedora Sara Gascón, cuya principal motivación fue precisamente tener que enfrentarse en su familia con la enfermedad, y vivir de primera mano el cambio radical que supone, en tantos aspectos diferentes.
Pero Sara Gascón no es solo una emprendedora. De hecho, tal vez no lo sería si no fuera por el componente social de su empresa. Porque My Coco va mucho más allá de la fabricación de prótesis mamarias; su evolución natural la lleva a convertirse en un ámbito donde las personas afectadas por el cáncer puedan encontrar una manera de ser tratadas con humanidad, naturalidad y empatía.
"La mastectomía sigue siendo muy tabú, por lo que más allá del propósito inicial, la idea es crear una comunidad donde las mujeres se sientan apoyadas y escuchadas, y entre ellas puedan hablar de un proceso que es tan complejo y, así, no se sientan solas", detalla la fundadora de My Coco.
Es tal vez la juventud de Gascón la que motiva su voluntad de cambio de una realidad que ha vivido y que no le gusta: "Te metes dentro de los e-commerce oncológicos y lo primero que ves es que todas las prótesis son rosas, como si no hubiera personas que no se sienten representadas por ese color; son productos muy desactualizados a pesar de toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance", señala.
Hoy, My Coco investiga con la Universidad Mondragón prótesis creadas con impresión 3D, que puedan adaptarse a cada persona y que incluso puedan encontrarse desde la seguridad de casa, gracias a una herramienta de realidad virtual que escanea un sujetador.
Cuando el camino cobra sentido
"Yo empecé derecho y después me cambié a una carrera que mucha gente no conoce: la de Gestión y Administración Pública por la Universidad de Zaragoza", relata Gascón, que siempre se ha sentido atraída por el mundo de las bellas artes, la antropología y la filosofía.
En un principio, "yo no le encontraba el sentido de por qué estaba en esa carrera,pero es cierto que después unes los puntos y te das cuenta de que todo el camino recorrido tiene su coherencia", rememora. Especializándose posteriormente en finanzas, empezó a interesarle el mundo de las start-ups, y la cuadratura del círculo la completó su máster en Cooperación Internacional. Ahora trabaja en países como Ecuador, que siguen alimentando su alma inquieta y que le dan esa visión global de una realidad de múltiples caras.
"Cuando creas una empresa, no tiene por qué ser una empresa al uso, puedes ayudar a otras personas, y por eso decidí que esta era la vía por la que quería tirar", explica.
Ahora que navega en los océanos de la salud pública, empieza a tener sentido todo aquello que en un inicio no entendía del derecho y las políticas públicas. En su opinión, "en ocasiones puedes hacer mucho más desde el ámbito de la política que desde la medicina; creo que se tiene un poco una visión errónea de lo que es la medicina en sí misma y lo que puedes hacer con política en determinadas situaciones".
El tercer sector como motor de vida
"Yo he encontrado en el tercer sector un motor de vida", destaca la joven empresaria, para quien ayudar a las personas se ha convertido en un motivo para seguir adelante. No obstante, tiene los pies en la tierra y remarca que el hecho de que una empresa sea social, "no significa que lo que produces sea gratis". Desde su punto de vista, "se trata de poner al cliente por delante, para darle valor a tu proyecto".
Asociados a My Coco han surgido proyectos de responsabilidad social como 'Positivas pero realistas', que ponían de relieve las historias reales de personas que estaban padeciendo cáncer.
"Surgió por la necesidad de escuchar a gente joven contando una realidad que no suele ser contada y poder así escucharla de primera mano, sin necesidad de una entidad de por medio; realidades como qué pasa cuando te diagnostican un cáncer con 20 años y tienes toda la vida por delante", explica. Para ella, "una emprensa sin responsabilidad corporativa no tiene sentido".
Vértigo sí; capacidad de levantarse, también
La joven emprendedora confiesa que ha sentido vértigo al embarcarse en este proyecto tan ambicioso a la vez que bonito. "Cuando tú emprendes, tienes que tirarte de una colina confiando en que se va abrir el paracaídas". Su recorrido ha sido "un vértigo constante, pero también creo que, siendo jóvenes, tenemos esa parte de libertad de poder equivocarnos y volvernos a levantar, y tirar para adelante con nuevas ideas".
"Considero que somos muy afortunados los que empezamos en el mundo del emprendimiento siendo jóvenes, aunque tengamos que hacer mil filigranas: trabajo por aquí estas horas, me saco de aquí dinero para poder invertirlo en esto... Eso te da conocimiento y aptitud para poder liderar un equipo, enfrentarte a las dificultades que vayan surgiendo y hacerte fuerte en el camino", relata.
Gascón navega ya con la seguridad que le ha dado una todavía corta, pero intensa experiencia. Su cometido, ese que ha decidido para sí misma, es de esos que uno desea que salgan bien. Al hablar con ella y viendo su convencimiento, su seguridad y sus valores, ya no queda ninguna duda.



