De un pueblo de 2.000 habitantes a una Big Four: Lucía Molina y su carrera acelerada en EY

Manager de Auditoría en la oficina de EY en Zaragoza, la joven profesional desentraña para HOY ARAGÓN una profesión, la de auditora, que es mucho más interesante de lo que podría parecer inicialmente.
Lucía Molina, auditora de EY / HA
Lucía Molina, manager de Auditoría en EY / HOY ARAGÓN

A priori, ser auditor podría no parecer el empleo más excitante del mundo. Pero cuando alguien ama su trabajo, la cosa cambia. Hablar con Lucía Molina, Manager de Auditoría en EY, es darse cuenta de la importancia de una labor fundamental para las empresas, donde la profesionalidad es clave, pero también que no hay nada como descubrir tu propio camino y ser consciente de tu evolución.

Nacida en un pequeño pueblo de Soria de menos de 2.000 habitantes, Covaleda, sus pasos la trajeron a Zaragoza como a tantos de sus paisanos, en su caso para estudiar Administración y Dirección de Empresas (ADE). Posteriormente, cursó el Máster de Auditoría en la Universidad de Zaragoza e inició sus prácticas en EY. Es decir, ha logrado hacer carrera en su primer destino laboral.

En este punto, hay que incidir en que EY no es una compañía cualquiera. Se trata de una de las Big Four en su ámbito y presta servicios de assurance, asesoramiento fiscal, consultoría y transacciones a nivel mundial. Para entender su magnitud, cuenta con unos 400.000 empleados internacionalmente. En España, dispone de 15 oficinas, una de ellas en Zaragoza. En la capital aragonesa, EY presta servicios de auditoría, asesoramiento fiscal y consultoría.

"Es una firma que se adapta muchísimo a las necesidades de los clientes; por ejemplo aquí en Zaragoza se está haciendo mucho hincapié en el ámbito tecnológico, con prestación de servicios como en ciberseguridad", explica Molina. La oficina se encuentra en un momento pujante y "en los tres últimos años hemos pasado de 40 a 80 profesionales, con previsión de aumentar hasta la centena", desvela.

La auditoría, una gran desconocida

Pero, ¿qué hace exactamente un auditor? "Por decirlo muy simple, nuestro trabajo consiste en revisar cuentas anuales de empresas, verificar que no existen errores materiales debidos a fraude o error, y emitir un informe que contenga nuestra opición al respecto", detalla la auditora de EY. Esto, que puede parecer inicialmente un trabajo basado en estar sentado en una mesa frente al odenador, y en gran medida es así, adquiere otro color cuando se baja a la realidad de las compañías. "Quien se ocupa de una empresa ganadera, le va a tocar contar cerdos, o si fabrican electrodométicos, hacer inventario de lavadoras y neveras", ejemplifica Molina.

"En Zaragoza, la mayor parte de nuestros clientes son industriales y hay empresas de todo tipo", indica. Sectores como la automoción o el papel son ejemplos relevantes en la capital aragonesa.

Otra característica de la auditoría es que se trata de un servicio muy regulado, que opera principalmente en las empresas que preceptivamente por normativa tienen que llevar a cabo estos procedimientos, generalmente de una dimensión importante. Por poner cifras aproximadas, están obligadas a llevar a cabo auditorías aquellas compañías de más de 50 trabajadores y con cifras de negocio que superan los 5,5 millones de euros. 

"Trabajar para empresas diversas te lleva a cierta especialización, y al final sabes por ejemplo un poquito de automoción, de granjas o de lo que hayas tenido que tratar", indica. "Esto permite que, en muy poquito tiempo, tú tengas un grado de crecimiento profesional brutal", remarca. 

Un punto positivo que Molina también destaca es el trabajo en equipo, algo que a la hora de auditar una empresa ocurre siempre. De hecho, "no solo es trabajar en equipo, sino que se hace equipo", apunta. Además, con el cliente se establece una relación de confianza, dado que generalmente las auditorías se llevan a cabo en la sede de las empresas auditadas y, al fin y al cabo, lo que se produce es que "tú seas el auditor de una empresa todo el año, respondiendo cualquier cuestión que surja", señala.

Conocer las empresas de forma profunda

A cualquiera que le interese el mundo empresarial, ser auditor supone una oportunidad inmejorable para conocer a compañías de la más diversa índole desde dentro, entender profundamente las claves de su negocio y su funcionamiento orgánico. "A veces no hablas solo con el director financiero, sino en muchas ocasiones con el director general, y eso te permite tener una visión muy, muy amplia de la actividad de una sociedad", explica la auditora.

"Y cuando entiendes todo, es muy bonito", confiesa Molina. Cuando se le pregunta si es divertido, la primera reacción es decir que sí, aunque luego matiza: "Es enriquecedor porque, aparte de todos los aspectos profesionales que se pueden adquirir, como el que hemos nombrado del trabajo en equipo, el crecimiento personal a nivel de conocimiento es brutal".

"Estar en una empresa como EY, en mi puesto, me abre otras oportunidades y, por ejemplo, yo doy clases en el Máster de Auditoría de la Universidad de Zaragoza", señala. A pesar de no tener formación como educadora, la pasión por su trabajo hace que se trate de una actividad de la que habla con ilusión, teniendo en cuenta además que es el Máster que ella misma estudió. "También estar haciendo esta entrevista en HOY ARAGÓN es muy enriquecedor para mí y espero que también para quien la lea", confiesa.

A la pregunta de si se ve desarrollando toda su carrera profesional en el sector de la auditoría, responde que cree que sí. "Soy auditora y, ¡es que me gusta!", remarca.

"El objetivo de nuestro trabajo es asegurar la calidad de la información financiera que está en los mercados, con el fin de que la toma de decisiones por parte de los agentes que operan en él (bancos, inversores, proveedores, clientes, etc.) puedan hacerlo con garantía", detalla Molina. Una labor clave en la economía que, con profesionales como ella, seguro que está en buenas manos.

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