Giro histórico: adiós a la cicatriz más grande de Zaragoza que separa Delicias del Casco

Zaragoza encara el cierre de una herida abierta durante décadas.
Así será el nuevo parque de Zaragoza: tres veces más grande que la plaza del Pilar
Así será el nuevo parque de Zaragoza: tres veces más grande que la plaza del Pilar

Zaragoza encara el cierre de una herida abierta durante décadas. La transformación definitiva de El Portillo —los antiguos suelos ferroviarios que actuaban como barrera entre Delicias y el Casco— ya tiene adjudicatarias, calendario y cifras: un gran parque de 9 hectáreas y una reurbanización integral de su entorno que, en conjunto, afectarán a unas 11 hectáreas dentro de un ámbito total de 14.

La actuación, largamente esperada durante décadas, convertirá un vacío urbano en un espacio verde y social pensado para integrar, conectar y regenerar la vida de la ciudad.

La sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad (ZAV) ha adjudicado las obras a Acciona y MLN por 26,1 millones de euros más IVA, 2,3 millones menos que el presupuesto inicial. Además, el plazo de ejecución se reduce en un mes respecto a la previsión previa: los trabajos arrancarán antes de que termine este año y podrían concluir a finales de 2026, cumpliendo uno de los compromisos emblemáticos de la legislatura.

Paralelamente, el proyecto de urbanización del área —que abarca 110.000 m² y está valorado en 33,8 millones— fija un horizonte de 14 meses de obras para su despliegue en superficie.

El tercer parque más grande de Zaragoza: 9 hectáreas y cinco veces más que la Plaza del Los Sitios

El corazón de la operación será el Parque del Portillo, que nacerá con 9 hectáreas de superficie y se convertirá en el tercer pulmón verde de Zaragoza, tras el Parque del Agua Luis Buñuel y el Parque Grande José Antonio Labordeta. El Ayuntamiento dimensiona su escala con comparativas elocuentes: será casi cinco veces mayor que la plaza de Los Sitios, tres veces la plaza del Pilar y el doble de la “pastilla” reservada para el nuevo estadio de La Romareda.

En términos ambientales, el proyecto prevé 48.800 m² de superficies verdes netas, 19.233 m² de zonas ajardinadas, la plantación de 703 árboles548 de nueva incorporación— y 50.000 arbustos. La vocación de uso ciudadano se traduce en cuatro áreas de juegos infantiles, cuatro zonas deportivas, seis espacios de descanso, una zona de esparcimiento canino, 1,4 kilómetros de carril bici y una red de paseos peatonales amplia y sombreada.

Así será el nuevo parque de El Portillo / AZ
Así será el nuevo parque de El Portillo / AZ

La operación no se limita al parque: el plan incluye la reforma completa de las tres arterias que enmarcan el futuro recinto. Escoriaza y Fabro se transformará en una gran avenida que enlazará con la rotonda de la Ciudadanía, con aceras de ancho comparable a las del paseo de la Independencia y un carril bici segregado.

El eje Escrivá de Balaguer–Anselmo Clavé asumirá parte del tráfico denso que hoy se canaliza hacia el centro por María Agustín y paseo Pamplona, con el objetivo de descongestionar estos corredores y calmar la movilidad en el entorno inmediato del parque. La urbanización prevé 38.500 m² de nuevo asfalto, 34.300 m² de aceras, la renovación de 3 kilómetros de colectores y la instalación de 820 metros lineales de nuevas tuberías de abastecimiento.

De espacio ferroviario... a un gran parque central

En total, el 27% del espacio se destinará a islas verdes, buscando continuidad paisajística y confort climático. La alcaldesa, Natalia Chueca, subrayó en Aragón Radio el carácter simbólico de la obra: “Cerramos una de las cicatrices urbanas más importantes de Zaragoza”.

La regidora recordó el impulso dado ya en la etapa de Jorge Azcón para desbloquear un convenio que llevaba más de dos décadas encallado y destacó el doble logro de una intervención “más barata de lo previsto y que terminará antes”. “A finales de este año comenzarán los trabajos y ya se notará movimiento de materiales en la zona”, afirmó.

El desafío es también logístico. La conversión de un corredor ferroviario en parque central exige coordinar afecciones con vecinos y comercios. ZAV y el Ayuntamiento trabajan en paralelo para planificar accesos, recorridos alternativos y fases de obra que minimicen la disrupción en la vida diaria de Delicias y del entorno del Paseo María Agustín.

La movilidad será una de las claves: el nuevo esquema pretende coser barrios, recoser callejeros hoy interrumpidos y facilitar desplazamientos a pie y en bicicleta entre orillas históricamente separadas.

¿Cómo será el nuevo gran parque de Zaragoza?

Más allá de la ingeniería, el Portillo reabre preguntas que la ciudad lleva años haciéndose: ¿cómo se reparte el espacio público?, ¿qué papel juegan la sombra, el arbolado y el agua en un contexto de ola de calor cada vez más frecuente?

La respuesta del proyecto apunta a una infraestructura verde con fuerte componente social, donde el encuentro y la actividad —infantil, deportiva, cultural— sean tan importantes como la conectividad. La cifra de 703 árboles y el diseño de islas verdes buscan precisamente mejorar el microclima, reducir islas de calor y ofrecer rutas peatonales amables.

El impacto urbano será sistémico: se revalorizarán fachadas hoy de espaldas a un vacío ferroviario, emergerán ejes peatonales hacia el centro y se redistribuirán flujos de tráfico para liberar presión sobre María Agustín y Paseo Pamplona.

El nuevo parque, además, funcionará como bisagra entre equipamientos, comercio de proximidad y nuevas centralidades culturales, con capacidad para atraer actividad más allá del barrio.

Cuando a finales de 2026 asomen los últimos remates —si el calendario se cumple— Zaragoza no solo habrá ganado un gran parque: habrá cerrado una cicatriz histórica.

Donde antes había vallas, balasto y descampados, habrá sombras, paseos y niños; donde Delicias y el Casco se daban la espalda, habrá continuidad. Es el sentido último de una operación que la ciudad llevaba demasiado tiempo esperando: cerrar la cicatriz y abrir, por fin, un paisaje compartido.

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