Así se come en La Embajada: de panceta con carabinero a manolitos de chipirón en un palacete
Es medio día del puente de diciembre, en una Zaragoza atestada de turistas y zaragozanos que llenan las calles para disfrutar de la iluminación y de las compras navideñas por el centro de la capital.
En medio de ese bullicio, entramos a La Embajada, el nuevo restaurante situado en el icónico palacete de la plaza Aragón, 12, único ejemplo que nos queda de los hotelitos que en su día llenaron esta plaza del centro de Zaragoza.
En el mismo lugar donde antes abrieron el mítico restaurante La Mar, y posteriormente, el Novodabo, abre sus puertas desde hace unos meses La Embajada, un nuevo restaurante impulsado por los hermanos Acedo, propietarios de Aura o del nuevo Mercado de Puerta Cinegia, y David Boldova, el chef que que estuvo detrás del éxito del Nobodabo.
La entrada a este palacete de finales del siglo XIX es espectacular. Tras subir unas elegantes escaleras, se llega a esos salones de techos altos y molduras espectaculares que tantas alegrías gastronómicas nos dieron en el pasado con los restaurantes que precedieron a la embajada. El ambiente, es elegante y clásico, pero a la vez distendido y moderno.
QUÉ COMER EN LA EMBAJADA
Tras atravesar la barra de sushi, un camarero nos acompaña al fondo del salón de paredes en tonos rojizos donde tenemos la mesa reservada. El restaurante está lleno de familias y algún grupo de amigos. Y por suerte, la carta es física, algo que se agradece en estos tiempos de códigos QR.
La carta lleva el sello de David Boldova, y eso se nota en la calidad, en el sabor y en la presentación de los platos. Y aunque hay un apartado de comida japonesa con una amplia variedad de sashimis, maki rolls y nigiris gunkan, sin duda alguna el plato fuerte son los entrantes, pescados y carnes, donde la creatividad y el producto aragonés tienen una importante presencia.
Entre los entrantes, destacan platos como la panceta con carabinero y fruta de la pasión (la panceta, sencillamente deliciosa por su textura y sabor).
Tampoco hay que olvidarse de la ensaladilla de centollo (sobre todo por los bombones de tomate que coronan el plato y que se deshacen en la boca), o de la borraja en salsa verde, cardo y gamba roja.
A la hora de pedir un pescado, hay opciones como la merluza a la brasa con una salsa de pilpil de mejillones realmente deliciosa.
También destaca un tierra mar con sabor aragonés que no encontrarás en otro lugar con los manolitos de chipirón, longaniza de Graus y cebolla de Fuentes.
En el apartado de carnes, hay propuestas como el Carré de Ternasco de Aragón, truffo y foie, o la costilla de ternera a la brasa con barbacoa de chilindrón.
Y para poner el punto dulce a la comida, en la carta hay especialidades como la tarta de queso "torta rufino" con confitura de sidra, o el brownie de chocolate blanco.

