Tres operaciones cambian el mapa de Zaragoza: 850 viviendas en Cogullada, 160 en el Centro y 150 en Instalaza
Zaragoza empieza a cerrar viejas heridas urbanas que durante décadas han marcado barrios enteros. Lo ha hecho este martes con una batería de decisiones que activan la transformación de más de 328.000 metros cuadrados de suelo degradado en nuevos espacios residenciales, zonas verdes, equipamientos públicos y viales plenamente integrados en la ciudad.
Un giro urbanístico que afecta a distritos tan diversos como el Casco Histórico, el Centro o El Rabal y que, según el Gobierno municipal, desbloquea problemas enquistados desde hace más de veinte años.
El Consejo de Gerencia de Urbanismo ha sido el escenario donde se han dado los primeros pasos formales. Allí se ha aprobado someter a información pública el convenio del área E-7, conocida como Instalaza, un enclave industrial que llevaba años generando rechazo vecinal. La operación permitirá sustituir ese uso por un desarrollo residencial con un máximo de 150 viviendas. De ellas, 31 pasarán directamente al parque municipal de Zaragoza Vivienda.
El acuerdo incluye además casi un millón de euros de compensación económica y la cesión de un local de equipamiento público de 900 metros cuadrados. Más de la mitad del ámbito se reservará a calles y zonas verdes, con la prolongación de la calle Blanco Cordero hasta el corredor del Ebro.
Los suelos de Aceralia: abandonados desde hace 23 años, ya tienen salida
Pero no es el único frente abierto. En El Rabal, los antiguos terrenos de Aceralia en Cogullada, abandonados desde hace 23 años, avanzan por fin hacia su reconversión. La modificación del Plan General permite actuar sobre 159.000 metros cuadrados entre la avenida Alcalde Caballero y los caminos de los Molinos y la Corbera Baja.
Allí se levantarán hasta 850 viviendas, repartidas en seis manzanas, con una parte destinada a vivienda protegida y otra que quedará en manos del Ayuntamiento. El proyecto reserva además una gran manzana industrial junto a la fábrica de SAICA, un parque central de más de 12.800 metros cuadrados, suelo para equipamientos públicos y viales con capacidad para cerca de 400 plazas de aparcamiento.
Otro gran vacío urbanístico que ve la luz
En el distrito Centro, otro de los grandes vacíos históricos empieza también a tener fecha de caducidad. Los terrenos del antiguo colegio de Jesús y María podrán albergar 160 pisos distribuidos en dos edificios laterales que liberarán un amplio espacio peatonal central, conectando Goya con Cortes de Aragón.
El Ayuntamiento conservará el edificio escolar existente para destinarlo a equipamiento municipal, una demanda vecinal recurrente. A ello se suman cesiones fuera del ámbito: una parcela en Las Fuentes para ampliar zonas verdes, otra en Miguel Servet para 15 viviendas de alquiler asequible y una compensación económica que supera los 3,4 millones de euros.
Desde el área de Urbanismo se subraya que estas operaciones no solo generan vivienda, sino que cambian el modelo de ciudad. Donde antes había solares vacíos, naves obsoletas o espacios sin uso, se planifican ahora barrios con servicios, parques y actividad.
El consejero Víctor Serrano ha insistido en que todos los grandes vacíos heredados están ya en marcha y ha reclamado al Ministerio de Vivienda agilidad para desarrollar los suelos de la Sareb.
La suma de estos proyectos dibuja una Zaragoza más compacta y cohesionada. No se trata solo de construir, sino de coser ciudad y saldar una deuda histórica con barrios que llevaban demasiado tiempo esperando.


